Los diez primeros días de Dhul Hiyya

Resumen del tema

El tiempo más bendecido está en los primeros diez días del mes de Dhul Hiyya, puesto que tienen un gran valor, lo cual refleja que Allah los ama y los glorifica. Son días bendecidos con más recompensa y menos pecados, con gran valor y diferentes adoraciones. Allah juró con ellos, y Él no jura sino con algo inmenso, y los hizo los mejores días absolutamente en la vida

Primer Jutba

Alabado sea Al-lah, Señor del universo. Lo glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Al-lah del mal que existe en nuestras propias almas y de los perjuicios de nuestras malas acciones. A quien Al-lah guía nadie puede desviar, y a quien extravía nadie puede guiar. Atestiguamos que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah, Único, Quien no tiene copartícipe alguno. Atestiguamos que Muhammad es Su siervo y Mensajero. Alabado sea Al-lah, Quien favorece a Sus siervos con temporadas en las que desborda Su misericordia hacia ellos.

Hermanos, Al-lah, Altísimo y Glorificado sea, ha destacado algunos tiempos, lugares y formas de adoración sobre otros. Estableció que existan meses, días y horas en las que la realización de toda clase de obras de bien y adoración sean más recompensadas y beneficiosas para las personas. Una de estas temporadas de gracia y beneficio para el creyente son los diez primeros días del mes de Dhul Hiyya, que es el último mes del año islámico y en el que se realiza el Hayy; veamos cuáles son las evidencias que confirman sus virtudes:

Dice Al-lah, Altísimo en la Sura “Aurora”: {Juro por la aurora, por las diez noches [últimas de Ramadán y primeras de Dhul Hiyyah].} [Corán 89:1-2]

El Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, indicó en varios hadices que estos días son los mejores de todo el año, dijo: “Ninguna buena obra es superior a las que se hacen en estos diez días (los primeros del mes de Dhul Hiyyah)”. Dijeron: “¿Ni el Yihad?” Dijo: “Ni el Yihad, excepto el de un hombre que sale con su vida y su fortuna por la causa de Al-lah y vuelve sin ninguna de estas cosas”. [Bujari]

El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, instó a los musulmanes a incrementar sus buenas acciones durante estos días, dijo: “Estos días son mejores para Al-lah que los demás, y a Él le gusta que se realicen buenas obras en ellos; por esta razón, incrementad las veces que repetís el Tahlil (decir: La ilaha il-lal-lah), el Takbir (decir: Al-lahu Akbar) y el Tahmid (decir: Alhamdu lil-lah)”.

En estos días se realizan las mayores formas de adoración: Assalat (la oración), Assiam (el ayuno), Assadaqa (limosna) y el Hayy, esta coincidencia sólo se da en este tiempo.

Como estos días son tan virtuosos y en ellos Al-lah gusta de las buenas acciones más que en los del resto del año, las obras que se realicen en ellos son consideradas como las mejores, tal como lo expresó el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam.

Dentro de las acciones recomendadas tenemos:

El arrepentimiento sincero: Arrepentirse es dejar de cometer todo lo que desagrada a Al-lah, tanto lo que se realizan en secreto como público, reconociendo que se ha obrado mal, acongojándose por lo que se haya hecho, y tomando la firme decisión de no volver a incurrir en la falta cometida. Ibn Al Qaiem, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “La sinceridad en el arrepentimiento consta de tres partes esenciales: Recordar todas las faltas para arrepentirse de ellas, que la determinación, para dejar de cometer faltas, vaya acompañada por la sinceridad y la veracidad, y dejar por completo los errores y las faltas; esto asegura que la persona se ha arrepentido de verdad”.

Hacer el Hayy o la ‘Umrah: Estas dos formas de adoración coinciden con estos días, si se sigue la modalidad del Hayy que el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, hizo y aconsejó a sus Sahaba que hicieran. Además de que la peregrinación es un deber que tiene que cumplir todo musulmán y musulmana una vez en su vida, cuando cuenta con las condiciones para ello. El Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, exhortó a que se realizara el Hayy y la ‘Umrah por los grandes beneficios a los que se puede hacer acreedor quien los realice, los cuales lo harán merecedor de la gracia de Al-lah en ésta y la otra vida.

El Cumplimiento de las obligaciones: Cuando decimos esto nos referimos a que se deben hacer en sus tiempos establecidos, con todas las condiciones y características señaladas por la Shari’a para su validez, y aplicando la Sunna enseñada por el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Abu Huraira, que Al-lah esté complacido con él, relató que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Al-lah, Bendito y Ensalzado sea, dijo: ‘Yo declararé la guerra a quien dañe a un siervo piadoso y cercano a Mí. Ningún siervo se acerca a Mí con algo que más Me agrade que el cumplimiento de Mis mandatos. Y el siervo sigue acercándose a Mí haciendo obras, además de las obligatorias, hasta que llego a quererlo. Y si Yo lo quiero Me convierto en su oído con el que oye, en su vista con la que ve, en su mano con la que sujeta y en su pierna con la que camina. Si me pide algo, se lo concederé con seguridad. Si me suplica refugio, se lo daré con seguridad…’”. [Bujari]

La constancia en las obras de bien y el cumplimiento de las obligaciones son características del verdadero creyente, dice Al-lah: {Y que realizan las oraciones prescritas. Éstos serán honrados con jardines [en el Paraíso].} [Corán 70:34-35]

Incrementar la realización de obras buenas: Cierto es que la realización de obras de bien es algo que agrada a Al-lah en cualquier tiempo del año y lugar; sin embargo, las que se hacen en estos días, los diez primeros de Dhul Hiyyah, son más apreciadas y mejor recompensadas. Así que, quien no tuvo la fortuna de hacer el Hayy, puede aprovechar su tiempo incrementando su adoración durante estos días; se recomienda hacer muchas oraciones, además de las obligatorias, leer el Corán, dar limosna, ser más benevolente y cariñoso con sus padres y familiares, etc.

Adh-Dhiker (invocación): Pese a que Adh-Dhiker hace parte de las obras de bien, lo mencionamos por separado porque Al-lah, Altísimo, lo especificó en esta aleya: {Para que atestigüen todas las gracias [de la peregrinación], y recuerden el nombre de Al-lah en los días consabidos al sacrificar las reses del ganado que Él les ha proveído. Comed, pues, de ellas, y dad de comer al indigente y al pobre.} [Corán 22: 28]

Assiam (el ayuno): Hafsa, que Al-lah Esté complacido con ella, dijo: “El Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, nunca dejó de hacer las siguientes cuatro acciones: El ayuno de ‘Ashura’ (décimo día del mes de Muharram), el ayuno en los diez días de Dhul Hiyyah, ayunar tres días de cada mes y hacer dos Raka’at antes del medio día”. Hay que aclarar que sólo se ayunan los nueve primeros días del mes del Hayy, ya que el décimo es el del ‘Id y es prohibido ayunar este día.

El sacrificio: Al-lah, Altísimo y Glorificado sea, le ordenó a Su Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, hacerlo, dijo en la Sura “Al Kauzar”: {Reza, pues, a tu Señor y sacrifica [los animales en Su Nombre].} [Corán 108:2] En esta aleya encontramos dos actos que se deben realizar en ese día, el décimo de Dhul Hiyya, el primero es la oración del ‘Id y el segundo es el sacrificio. Ibn Omar, que Al-lah esté complacido con él, relató que el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, sacrificó animales en este día durante los diez años que residió en Medina.

Estas son las cosas que se deben hacer durante los diez primeros días del mes del mes de Dhul Hiyyah para agradar y obedecer a Al-lah.

Le pido a Dios perdón por nuestras faltas. Háganlo ustedes también.

Segundo Jutba

Las virtudes de los diez primeros días del mes de Dhul Hiyyah son muchas, como ya señalamos con anterioridad, pero entre esos días maravillosos hay uno de los mejores y más especiales de todo el año: el día de Arafah, en el cual Al-lah, Altísimo sea, perdona los pecados, responde las plegarias de quienes le suplican y se enorgullece de Sus siervos.

En el día de Arafah Al-lah perfeccionó la religión y completó Su gracia sobre Sus siervos. En Bujari y Muslim encontramos el relato de Omar Ibn Al Jattab, que Al-lah esté complacido con él, en el que nos dice: “Un hombre judío me dijo: ‘¡Emir de los creyentes! Hay una aleya en su libro sagrado, el que leen ustedes los musulmanes, que si se nos hubiese revelado a nosotros, habríamos tomado el día de su revelación como una fiesta”. Omar preguntó: “¿Qué aleya es esa?” El judío respondió: {Hoy os He perfeccionado vuestra religión, He completado Mi gracia sobre vosotros y He dispuesto que el Islam sea vuestra religión.} [Corán 5:3] Omar dijo: “Sin duda, nosotros sabemos el momento y el lugar en que esta aleya fue revelada al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Fue un viernes y el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, estaba de pie en ‘Arafat (durante el peregrinaje)”.

Este y los tres días siguientes son festivos para nosotros los musulmanes, tal como lo estableció el mismo Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Más allá de la celebración, el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, nos informa: “No hay un día con mayor posibilidad de que Al-lah libere a uno de Sus siervos del castigo del fuego que el día de Arafah…”. [Muslim]

Al-lah, Altísimo sea, dispuso que este maravilloso día fuera antes del Ad-ha (sacrificio). Es como si antes que el peregrino se disponga a hacer su ofrenda, tuviera que purificarse. En el día de Arafah deja atrás todas sus faltas, entonces su Señor y Creador le permite que al siguiente día se dirija a Su Casa (La Kaaba), después de haber cumplido con los ritos correspondientes.

No es suficiente presenciar el día de Arafah para ser de los que Al-lah perdona y libera del fuego infernal, para ello, es necesario cumplir con unos “requisitos”, como por ejemplo:

Para los que asisten a cumplir con el Hayy, deben guardar sus oídos, miradas y lenguas de las cosas prohibidas. Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, nos relató que un muchacho que iba con el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en el día de Arafah, miraba constantemente a las mujeres, el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, le volteaba la cara para que no las viera, pero el joven insistía y volvía su mirada hacia ellas, entonces el Enviado de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: “En este día será perdonado quien controle su oído, su vista y su lengua”. [Ahmad]

El ayuno, para quienes no están haciendo el Hayy, dijo el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “El ayuno en el día de Arafah expía los pecados (menores) del año anterior y del posterior”. [Muslim] El peregrino no debe ayunar, porque el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, bebió agua frente a todo mundo en este día; además, quien esté practicando esté pilar del Islam necesita fuerza para poder cumplir con las obligación que implica este rito.

Hermanos y hermanas, no desperdiciemos las oportunidades que Al-lah nos da para purificarnos, mejorar, superarnos e incrementar nuestra recompensa, pues el tiempo pasa y llegará el día en que nos recriminemos a nosotros mismos el haber desaprovechado este tiempo.

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios se los ordena: {Ciertamente Al-lah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.} [Corán 33:56]

¡Oh Señor! Ayúdame a recordarte, agradecerte y adorarte de la mejor manera.

¡Oh Señor! Nadie puede prohibir que proveas a alguien, así como nadie puede dar si Tú lo impides, y no hay bondad que pueda beneficiar, porque Tuya es la bondad. Oh Al-lah, enriquécenos, líbranos de la necesidad y haznos de los que gastan sus bienes por Tu causa y agrado.

¡Oh Al-lah! Toda la gracia que poseo o posea cualquier otro de la creación, proviene de Ti, Único, sin asociados; para Ti es la alabanza y el agradecimiento. Guarda y cuida de mi familia y bienes, pues Tú eres el Único que puede asegurar la salud, el bienestar y la felicidad.