Modales de la recitación coránica

Resumen del tema

El Sagrado Corán es lo que dijo Allah en su querido Libro. No es como cualquier expresión hablar ni cualquier libro sino es una revelación de El Sabio, El Loable. Por eso, Allah legisló algunas normas que se deben cuidar para glorificarle. Por ejemplo, el recitador debe estar limpio, haciendo reverencia, atento a lo que lee, entre otras normas que se deben tener en cuenta al recitar el Corán.

Primer Jutba

Alabado sea Al-lah, Quien colma de bendiciones a Sus siervos y aparta de ellos muchas de las desgracias por Su misericordia. Lo alabamos como corresponde a la majestuosidad de Su rostro y la grandiosidad de Su poderío. Atestiguo que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah, Único, sin asociados. Sus promesas son inalterables, cuando Él decide algo nadie lo puede impedir, y Él es rápido en ajustar cuentas. Alabado sea Al-lah, Quien nos agració con Su Palabra, con la cual iluminó el camino hacia la gloria, sacando de las tinieblas a todo aquel que escuche Su llamado y aplique Sus mandatos. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; el líder de los creyentes, el ejemplo de los justos y el mejor de los educadores. ¡Al-lah! Bendice a Muhammad, a su familia, a sus compañeros y a todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos! Hoy hablaremos de un libro que es fuente de felicidad, que es la salida de la tribulación y en el que hay información acerca de la historia humana. Quien rechace este libro será humillado, quien procure la guía fuera de él será desviado. Es la firme cuerda de Al-lah, el sabio recuerdo, el sendero recto. Quien secunda sus afirmaciones está en lo cierto, quién obra según este libro será recompensado. Se trata del libro de Al-lah: el Sagrado Corán.

Los y las hermanas en el Islam debemos dedicarnos a entenderlo, comprenderlo y recitarlo, a enseñarlo a nuestros hijos, y debemos hacerlo de tal manera que no se quede en palabras sino que sus enseñanzas deben calar en nuestros corazones, llenarnos y convertirnos en mejores musulmanes.

Así pues, todos debemos instruirnos en el Corán, ocuparnos de este libro pues dijo Al-lah en la Sura “Originador”: {En verdad, quienes recitan el Libro de Al-lah, practican la oración, y hacen caridades de aquello que les proveemos, en público o en secreto, aguardan mediante ello lo que no les defraudará [la complacencia divina]. Y así Al-lah les retribuirá por sus obras, y les concederá aún más de Sus gracias porque Él, es Absolvedor, Agraciador.} [Corán 35:29-30], y dijo: {Y recita el Corán lenta y claramente [reflexionando en su significado].} [Corán 73:4]

Dijo el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “Los mejores entre ustedes son los que aprenden el Corán y lo enseñan”; y dijo: “Lean el Corán, pues este llegará el Día de la Resurrección intercediendo por su gente”; y dijo: “A todo grupo de gentes que se reúnen en alguna de las casas de Al-lah para recitar el Corán y estudiarlo juntos, desciende sobre ellos la calma, los cubre la misericordia, los protegen los ángeles y Al-lah menciona sus nombres ante aquellos cercanos a Él”. [Muslim]

Estas son sólo algunas de las virtudes de la recitación del Sagrado Corán y la recompensa que le espera a quien lo recita. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos informó quiénes serán los primeros en ser lanzados al fuego del Infierno en el Día de la Resurrección; serán tres tipos de persona y uno de ellos será el que recita el Corán y lo hace sin tener sinceridad en el acto, como nos lo indica el Hadiz del Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “Ciertamente que Al-lah, cuando sea el Día de la Resurrección descenderá a juzgar entre Sus siervos y todas las naciones. Los primeros en ser convocados serán: un hombre que memorizó todo el Corán, un hombre que murió en la causa de Al-lah y un hombre muy rico. Al-lah entonces le dice al que memorizaba el Corán: ‘¿Acaso no te enseñé lo que le revelé a Mi Mensajero?’ Dirá el hombre: ‘¡Claro que sí, Señor!’ Al-lah le dirá: ‘¿Y qué hiciste con lo que te hice saber?’ Dirá el hombre: ‘Solía recitar el Corán en el rezo durante el día y la noche’. Al-lah le dirá: ‘¡Mentiste!’ Y los ángeles le dirán: ‘¡Mentiste!’ Y le dice Al-lah: ‘Solo querías que se dijera: ‘Fulano es un recitador, sabe todo el Corán de memoria, [pues no lo hiciste con sinceridad] y ya se dijo eso, así que ya recibiste tu recompensa en la vida terrenal’. Y luego se lo arrebatará y se le lanzará al fuego”.

También debemos saber que existen ciertos modales a la hora de recitarlo:

Ser sinceros en la recitación y hacerla únicamente por Al-lah.

Se debe recitar en estado de pureza.

Cepillarse los dientes; pues el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Por cierto que sus bocas son las vías del Corán; así es que higienícenselas con el siwak (trozo de rama de un árbol utilizado como cepillo de dientes)”, y dijo: “Cuando el ciervo de Al-lah se levanta para rezar viene un ángel y se para tras de él para escuchar el Corán luego va aproximando su boca cerca de la suya hasta que toda la aleya recitada entra en el interior del ángel”. [Al Baihaqi]

Pedir refugio a Al-lah contra Satán el maldito, pues Al-lah dijo en la Sura “Las Abejas”: {Cuando recites el Corán refúgiate en Al-lah del maldito Satanás.} [Corán 16:98] Una de las fórmulas más apropiadas es: “Pido refugio en Al-lah, el que todo oye, el Sapientísimo, contra Satán el maldito, contra su susurro y su influencia”.

La Basmala; el recitador del Corán debe decir: “En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso”. (En árabe: Bismil-lahir-rahmanir-rahim) al principio de toda Sura, excepto novena, “El Arrepentimiento”. Se ha confirmado que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, solía distinguir el final de una Sura y el inicio de otra pronunciando la basmala, excepto entre la octava (Los botines) y la novena Sura (El Arrepentimiento).

Pronunciar clara y pausadamente (Tartil), pues Al-lah dijo en la sura “El cobijado”: {Y recita el Corán lenta y claramente [reflexionando en su significado].} [Corán 73:4] y Umm Salama, que Al-lah esté complacido con ella, describió la recitación del Profeta como una recitación minuciosa, letra por letra. Al Ayri, que Al-lah lo tenga en Su Misericordia, citó que Ibn Mas’ud, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “No se apresuren a recitar el Corán. Deténganse ante sus milagros y motiven los corazones; que no sea su objetivo llegar al final de la sura”. Y no hay duda alguna de que la recitación calmada y minuciosa ayuda a que los corazones mediten y los influya el Corán.

Afinar la voz al recitar el Corán. Al Bara’, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “Oí al Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, recitar ‘Por la higuera y el olivo’ (la Sura 95) en el rezo del Isha’ y nunca oí a alguien con mejor voz”. Y dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Embellezcan su voz al recitar el Corán, pues una buena voz aumenta la belleza del Corán”.

Recitar el Corán melodiosamente; esto es complementario a recitarlo con buena voz, pues el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “No es de nosotros quien no entona la recitación del Corán como un cántico”, y dijo: “Al-lah no escucha nada como cuando escucha a un Profeta que entona la recitación del Corán con buena voz y melodía”. Recitar el Corán entonándolo de forma melodiosa es entonces uno de los modales recomendados al recitarlo.

Recitar con voz varonil en el caso del hombre y con voz femenina en el caso de la mujer; es decir, cada uno según su naturaleza.

Realizar una pausa antes de iniciar cada aleya, aunque exista continuidad en el significado; se relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, solía detenerse brevemente al pasar de una aleya a otra. Esto lo relató Umm Salamah, que Al-lah esté complacido con ella.

No se debe levantar la voz por encima de la voz de otra persona que también está recitando el Corán, pues esto se considera una molestia, tal como dice el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “Por cierto que todos ustedes hablan en privado con Al-lah, así es que no se molesten unos a otros ni levanten la voz unos por encima de otros al recitar el Corán”.

Debe suspenderse la recitación si se siente sueño, pues el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Si alguien está rezando por la noche y se le dificulta el Corán de forma que no sabe qué dice, pues debe acostarse”. La persona debe irse a dormir para no confundirse al recitar agregando algo tal vez o las aleyas fuera de lugar o pronunciar cosas que no se entienden.

Dedicarse a las Suras que tienen alguna virtud especial y recitarlas más. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo en ese sentido: “¿Acaso no pueden recitar un tercio del Corán en una noche? Pues quien recita: {Di Al-lah es Único, Al-lah es Eterno.} [Corán 112] en una noche ha recitado un tercio del Corán esa noche”. En otro relato dijo: “Reúnanse pues les voy a recitar un tercio del Corán”, y les recitó la misma Sura, la número 112.

No se debe recitar el Corán durante el Ruku’ o el Suyud; porque el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo en un Hadiz Sahih: “…Y por cierto que se me prohibió recitar el Corán en el Ruku’ y en el Suyud. Respecto al Ruku’, pues glorifiquen al Señor; y respecto al Suyud, pues esfuércense en él con las plegarias y el deseo de que se les responda”.

La persona que encuentra dificultad en la recitación debe tener paciencia en ello, tal como dijo el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “Quien recita el Corán y tiene buena recitación estará con los nobles ángeles escribas, y quien lo recita y tiene dificultad tendrá dos recompensas”.

Le pido a Dios perdón por nuestras faltas. Háganlo ustedes también.

Segundo Jutba

Ahora seguiremos mencionando otros preceptos relacionados con la recitación del Sagrado Corán:

Llorar durante la recitación del Sagrado Corán. Al-lah dijo elogiando a los creyentes: {Se prosternan ante Al-lah con los ojos llenos de lágrimas y [el Corán] les acrecienta su humildad y su sumisión.} [Corán 17:109] Dijo uno de los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos: “Fui ante el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, mientras rezaba y su pecho gemía por el llanto”. [An-Nasai] El llanto durante la recitación del Corán es señal de devoción y concentración si es sincero. El llanto puede ser por distintos motivos; en cualquier caso, debe ser resultado de la devoción y la humildad, en ningún caso un llanto simulado para que la gente diga: “Qué devota es esta persona”. Dijo el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “Los mejores recitadores del Corán son aquellos que si los oyes recitar ves que son personas que temen a Al-lah”.

Se debe meditar durante la recitación; esto tal vez es lo más importante de toda la recitación y es su fruto verdadero. Al-lah dijo: {Este es el Libro bendito [el Sagrado Corán] que te revelamos [¡Oh, Muhammad!] para que mediten sobre sus preceptos, y recapaciten los dotados de intelecto.} [Corán 38:29], y esto no se da sino para quien medita sobre las Palabras de Al-lah y rememora Su gloria y grandeza, siempre tomando en cuenta que se recita queriendo entender y practicar las palabras. En cambio, quien recita con su boca y no medita en el significado, no logra frutos de la recitación. {¿Acaso no meditan en el Corán, o es que sus corazones están cerrados con candados [y no les permite comprenderlo]?} [Corán 47:24]

El Imam Malek, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, en su Muwatta citó a Zaid bin Zabit, que Al-lah esté complacido con él, que le preguntaron: “¿Qué opinas de recitar el Corán en siete (días)?” Dijo: “Está bien, pero prefiero recitarlo en quince días o veinte”. Cuando se le preguntó el por qué, él dijo: “Yo lo medito y analizo”.

Abu ‘Addurrahman, que Al-lah le tenga en Su Misericordia, dijo: “Alguno de los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijeron que aprendían de él diez aleyas y no aprendían otras diez hasta conocer todo lo que hay que saber y hacer respecto a las diez primeras. Dijeron: ‘Así obtuvimos el conocimiento y la práctica’”.

La recitación en voz baja y en voz alta. Se han registrado hadices al respecto de ambas posibilidades, algunos, como el de quien recita en voz alta, con buena voz y con melodía ya los citamos, pero hay más, como cuando el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “El que eleva la voz al recitar el Corán es como quién hace pública su caridad, y quien recita el Corán en voz baja es como quién mantiene en secreto su caridad”. Según el Imam An-Nawawi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, recitar en voz baja sería mejor para no incomodar a los demás y para evitar exhibirse aparentando, pero también opina que la virtud de recitar el Corán en voz alta radicaría a su vez en el mayor esfuerzo y la mayor concentración del recitador. No hay problema en subir o bajar la voz al recitar el Corán si no se molesta a los demás.

Suyud At-Tilawa: Se trata de una prosternación que se encuentra indicada en algunos lugares del Corán por algún motivo especial relacionado con el significado del contenido. La mayoría de los juristas opinan que es recomendable, porque así lo aclaró el Califa ‘Omar, que Al-lah esté complacido con él, mientras que Abu Hanifah, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, la ve obligatoria. Lo cierto es que forma parte de los buenos modales al recitar el Sagrado Corán.

Otras recomendaciones son la de hacerlo sentado con humildad, pues así lo acostumbraba el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y también la de no recitar tan rápido como para que se termine todo el Corán en menos de tres días.

Estos son los modales que se deben tener en cuenta para la recitación de Corán. Debemos buscar el tiempo para aprender acerca del Corán, el libro sagrado, y además para enseñarlo a nuestros hijos.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Quien recita una letra del libro de Al-lah recibe una recompensa y esta se multiplica por diez, y no refiero a cada palabra sino a cada letra”. [At-Tirmidhi]

Nuestro entendimiento y conocimiento de los significados del Corán debe mantenerse en los límites establecidos por los Salaf (predecesores justos y virtuosos) a quienes les debemos la existencia de este conocimiento. Por ello, no podemos ir por ahí interpretándolo a nuestro parecer, además cuando no entendamos lo que leemos o nos sea confuso, debemos consultar con alguien que sepa de la materia, es decir, con el que ha estudiado y sabe del tema.

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios se los ordena: {Ciertamente Al-lah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.} [Corán 33:56]

¡Oh Al-lah ciertamente me refugio en Ti de la incredulidad, de la pobreza, y en Ti me amparo del tormento de la tumba, no hay nada ni nadie que merezca ser adorado sino Tú!

¡Oh Al-lah! Haz que el Corán reviva mi corazón, que sea la luz que ilumine mi alma, la cual da final a mi tristeza y alivia mis preocupaciones.

Oh Señor, anhelo Tu misericordia, no me abandones ni por un instante, y facilita mis asuntos, no hay otro a quien deba suplicar ni adorar más que a Ti.

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