Preparar para Ramadán

Resumen del tema

Es un mes cortés. Se abren las puertas del Paraíso y se cierran las del Fuego. Es un mes preferido por Allah a todos los demás meses. En él, Allah bendijo a sus siervos abriendo la puerta de las súplicas para salvarse del Fuego, así que en cada una de sus noches hay salvados. Es por ello que los creyentes deben prepararse para este mes antes de su llegada, porque sólo viene una vez al año.

Primer Jutba

Alabado sea Al-lah, Señor del universo. Lo glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Al-lah del mal que existe en nuestras propias almas y de los perjuicios de nuestras malas acciones. A quien Al-lah guía nadie puede desviar, y a quien extravía nadie puede guiar. Atestiguamos que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah, Único, Quien no tiene copartícipe alguno. Atestiguamos que Muhammad, la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, es Su siervo y Mensajero. Alabado sea Al-lah, Qquien nos ha regalado el mes de Ramadán, alabado sea Aquél que es misericordioso con los creyentes.

Musulmanes y musulmanas. Debemos temer a Al-lah y agradecerle que entre Sus favores se encuentre el poder alcanzar esta época de bien, y dedicarnos a obedecerlo y alejarnos de los pecados ya que esta época fue prescrita para expiar las faltas y aumentar las buenas obras. Al-lah, enaltecido sea, dice en la Sura “La Vaca”: {En el mes de Ramadán fue revelado el Corán como guía para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio. Quien de vosotros presencie la aparición de la luna [correspondiente al comienzo del noveno mes] deberá ayunar; y quien estuviere enfermo o de viaje [y no ayunase] deberá reponer posteriormente los días no ayunados y así completar el mes. Al-lah desea facilitaros las cosas y no dificultároslas; engrandeced a Al-lah por haberos guiado y así seréis agradecidos.} [Corán 2:185]

Por cierto que recibimos un mes generoso, de gran provecho para quien Al-lah le facilita hacer obras piadosas. Recibimos el mes de Ramadán en el cual fue revelado el Corán, un mes donde se multiplica la recompensa por las buenas obras.

En este mes es muy importante el ayuno, y a quien lo hace con fe y esperanza le son perdonadas sus faltas, citó Al Bujari que Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, relató que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo en un hadiz qudsi: “Dijo Al-lah: ‘Todas las obras del hijo de Adán son para él, menos el ayuno, que es para Mí y Yo lo recompenso’. El ayuno es una protección, cuando uno de vosotros esté ayunando que no discuta ni haga alboroto. Y si alguien os insulta u os combate, decidle: ‘Estoy ayunando’. ¡Juro por Quien tiene el alma de Muhammad en Sus manos! Que el mal aliento del ayunante es más preciado para Al-lah que el aroma del almizcle. El ayunante tiene dos alegrías, una cuando desayuna, y la otra el día que se encuentra con su Señor”.

Así pues, debemos ayunar cuando presenciemos la luna nueva de Ramadán; no se ayuna un día antes o dos, porque el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, prohibió hacerlo.

En el Sahih de Al Bujari se registró un hadiz de Abdul-lah bin Amer, que Al-lah esté complacido con ambos, que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No ayunéis hasta que veáis la luna de Ramadán; y si está nublado, completad el mes de Sha´ban treinta días”.

El ayuno de Ramadán es uno de los pilares del Islam, quien lo niegue es un incrédulo, porque está desmintiendo a Al-lah y a su Mensajero, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam.

El ayuno es obligatorio para todo musulmán que ha llegado a la pubertad, tiene uso de razón, sea varón o mujer que no esté menstruando ni esté en el puerperio. No es un deber el ayuno para un incrédulo ni para el pequeño que todavía no ha llegado a la pubertad, pero si no le resulta difícil ayunar, mejor que lo haga para ir acostumbrándose. Los Sahabas, que Al-lah esté complacido con ellos, hacían ayunar a sus hijos al punto que si un pequeño lloraba de hambre le daban un juguete hasta que llegaba la hora del ocaso.

En cuanto al enfermo que se espera que se recupere, si el ayuno no le resulta pesado y no lo perjudica, debe ayunar; pero si lo perjudica es haram que lo practique. El enfermo que se recupera debe compensar los días no ayunados. Si se muere antes de recuperarse, no es una falta que no haya ayunado, pues no evitó el ayuno sino por fuerza mayor.

A la mujer embarazada que le resulta pesado por su debilidad tiene permitido suspender el ayuno y luego compensar los días, mejor si le resulta fácil antes de dar a luz, pero si no es así puede recuperarlos luego de dar a luz y haber terminado el puerperio. La mujer que está amamantando y le resulta pesado o empieza a quedarse sin leche por ayunar, debe suspenderlo y compensar luego.

No es obligatorio el ayuno para la mujer en el periodo menstrual y el puerperio, puede hacerlo si así lo desea siempre y cuando no le haga daño; sin embargo, no es válido como ayuno de Ramadán salvo que culmine el ciclo antes del Fayer. Aunque se ayune mientras se menstrúe, se deben recuperar los días.

El que viaja para no ayunar está cometiendo haram, pero si su viaje es por otro motivo lícito puede elegir entre ayunar o no y luego compensa los días que no ayunó, lo mejor es que elija lo que le resulte más fácil.

Quien emprende el viaje durante el día en Ramadán y está ayunando, lo mejor es que siga ayunando, pero si le resulta pesado puede romper el ayuno y luego recuperarlo.

Para decidir entre ayunar o no siempre hay que recordar que en el Islam todo debe ser fácil para el creyente; si es dañino ayunar no se lo debe hacer, pues todo lo que haga daño está prohibido. Pero en caso de que sea igual ayunar o no, siempre es mejor hacerlo porque es lo que hacía el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y es la forma correcta de cumplir con una obligación. También, hay que recordar que no es obligatorio ayunar para quien ha perdido la razón, como el demente, la persona mayor o quien delira, ellos no deben ayunar y tampoco deben alimentar a un pobre, no deben purificarse ni hacer la oración.

Recordemos que aquellos que no ayunan por fuerza mayor y saben que no pueden reponer los días, como en el caso de los enfermos crónicos, deben alimentar a un pobre por cada día del mes no ayunado, a cada pobre se le debe dar un cuarto de Sa´a, que es una medida cercana al medio kilo de trigo —es decir, que un Sa´a alcanza para cuatro pobres y compensa así cuatro días—, y es bueno que en el alimento ponga condimentos, un poco de carne y aceite.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era quien más se preocupaba por el bien de la gente y es un bello ejemplo para quienes aguardan la recompensa de Al-lah y el Día del Juicio, él mismo dejó de ayunar cuando fue necesario, porque si el ayuno se hace muy pesado es un pecado. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, salió el año de la conquista de Meca en Ramadán y ayunó y le fue dicho: “A la gente se le hace pesado ayunar, pero ven lo que tú haces”, entonces ordenó que se le trajese una olla con agua y la levantó, y todos miraban lo que hacía; luego bebió y la gente lo miraba, le fue dicho después: “Hubo quienes siguieron ayunando”, y dijo: “Éstos son los pecadores, éstos son los desobedientes”.

Que Al-lah nos cuente entre quienes ayunan en Ramadán y se levantan a rezar con fe y esperanza en la recompensa de Al-lah, ciertamente Al-lah es el más Generoso.

Le pido a Dios perdón por nuestras faltas. Háganlo ustedes también.

Segundo Jutba

Cuando se habla de ayuno la mayoría piensa en dejar de comer, hay que aclarar que también se debe dejar de beber cualquier líquido y abstenerse de mantener relaciones sexuales, el dejar las pasiones mundanales por el ayuno tiene numerosos beneficios, entre ellos:

Debilitar el ego, ya que la lujuria y el exceso conducen a la arrogancia, la soberbia y la negligencia.

Liberar el corazón para pensar y recordar a Al-lah, ya que el seguir las pasiones mundanas endurece el corazón y lo enceguece.

El rico reconoce las gracias de Al-lah al abstenerse de los placeres materiales por un tiempo, y la dificultad que ello implica hace recordar que algunos no tienen absolutamente nada para comer o beber, esto lo lleva a agradecer a Al-lah que lo agració con la riqueza y a ayudar a sus hermanos necesitados.

El ayuno estrecha el tránsito sanguíneo, que es el lugar que tiene Satanás para tentar al hijo de Adán, porque Satanás corre en el interior del hijo de Adán como corre su propia sangre, por lo que con el ayuno el siervo se tranquiliza de los susurros demoníacos y se aminoran las pasiones y el enojo; el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo que el ayuno era una protección, cortando los deseos lujuriosos de quienes no pueden casarse.

El ayuno debe hacerse con el propósito de agradar a Al-lah y adorarlo, y debe ser una época de buenas acciones y comportamiento recto. Para acercarse a Al-lah con el ayuno no basta con dejar de lado las pasiones, sino también se deben dejar las mentiras, la injusticia, las agresiones, y cualquier otra actitud que pueda dañar al prójimo. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Quien no deja las mentiras y todo lo que tenga que ver con los falsos testimonios, pues a Al-lah no le importa que deje las bebidas y los alimentos”.

Algunos de los Salaf, que Al-lah tenga misericordia de ellos, dijeron: “Lo más fácil del ayuno es dejar la comida y la bebida”.

Yabir dijo: “Cuando ayunes, que ayune tu oído, tu vista, tu lengua de mentiras y asuntos prohibidos, deja de perjudicar a tu vecino, debes tener sosiego en tu día de ayuno, no hagas que tu día de ayuno sea igual que cuando no ayunas”.

Puede que uno deje de comer, beber y abandone las pasiones por Al-lah esperando el Paraíso; en ese caso, estás comerciando con Al-lah, y Al-lah no hará que sean en vano las obras buenas, este ayunante recibirá en el Paraíso las bebidas y comidas que quiera.

En Al Bujari y Muslim se registra un hadiz del Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “En el Paraíso hay una puerta llamada Ar-Raiián por la que entrarán los ayunantes y no otros”; en otra narración del mismo hadiz: “Una vez que ingresan, se cierran sus puertas”; y en otra narración: “Cuando ingresen beberán y no volverán a sentir sed nunca más”.

Las palabras de Al-lah en el hadiz qudsi: “Todas las obras del hijo de Adán son para él, menos el ayuno que es para Mí y Yo lo recompensaré por ello”; significa que todas las obras buenas se multiplican por diez, incluso hasta setecientas veces, excepto el ayuno que no tiene límites, si no que Al-lah lo multiplica por cuantas veces quiera.

El por qué de la multiplicación sin medida de las buenas obras por el ayuno es que Al-lah estableció que es dejar de lado las pasiones y necesidades básicas, comer, beber y tener relaciones maritales, y no existe este esfuerzo en otra forma de adoración.

El mes de Ramadán tiene la particularidad de ser el mes del Corán: {En el mes de Ramadán fue revelado el Corán.} [Corán 2:85]

Az-Zuhri decía: “Es un mes de recitación del Corán y de alimentar al hambriento”.

‘Abdul Hakim dijo (refiriéndose al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él): “Cuando empezaba Ramadán dejaba el Hadiz y las reuniones de aprendizaje para dedicarse a la lectura del Corán”.

Ramadán es un mes de esfuerzo de día y de noche, así como nos esforzamos en ayunar, debemos esforzarnos por seguir la moral del ayunante y también para levantarnos a rezar por las noches.

Omar le encargó a Ubai bin Ka´ab y a Tamim Ad-Dari, que Al-lah esté complacido con todos ellos, que dirigiesen las oración en el mes de Ramadán, y recitaban unas doscientas aleyas por rak’a, hasta algunos se apoyaban en su bastón por lo largo de la oración y solían terminar cerca del Fayer.

Este mes también es para acostumbrarse a hacer caridades y a ser generoso. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, era muy caritativo, y aún más en Ramadán, lo hacía buscando la complacencia divina y Al-lah era más generoso con él.

Nosotros debemos ser generosos, pues es parte de lo que debe ser un buen musulmán, y en el mes de Ramadán esta generosidad debe ser aún mayor porque es una época de felicidad y celebración para todos.

Para ir terminando, citaremos algunas particularidades del mes de Ramadán y sus virtudes:

La nobleza de la época donde se multiplica la recompensa por las buenas obras.

Ayuda al ayunante que se levanta a orar y recuerda a Al-lah.

Nos ayuda a recordar y obedecer a Al-lah.

En el mes de Ramadán Al-lah es más generoso y colma de beneficios a Sus siervos.

Ayunar y hacer caridades son motivos para alcanzar el Paraíso. Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “¿Quién ayuna hoy?” Abu Baker le contestó: “Yo”. “¿Quién participó de un cortejo fúnebre?” “Yo”, dijo Abu Baker. “¿Quién ha hecho una caridad hoy?” Abu Baker dijo: “Yo”. “¿Quién ha visitado un enfermo hoy?” Abu Baker dijo: “Yo”. Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Quien haga todas estas cosas merece el Paraíso”.

Hacer caridades y ayunar es una de las mejores formas de expiar las faltas cometidas y salvarse del Fuego. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “El ayuno es una protección”.

Abu Darda’, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “Orad en lo profundo de la noche dos rak´as para la oscuridad de la tumba, ayunad un día de calor intenso para el Día del Juicio y su calor, haced caridades para el día difícil (el del Juicio)”.

En el ayuno indudablemente se cometen errores o cosas fuera de lugar, la caridad hace que se subsanen estos errores.

Dijo el Imam Ash-Shafi’: “Lo mejor es que el ayunante sea más generoso siguiendo el ejemplo del Mensajero de Al-lah, y ocuparse de las necesidades de la gente”.

¡Oh Al-lah! Acepta nuestros ayunos y oraciones por la noche. ¡Al-lah! Perdona a los vivos y a los muertos, pequeños y grandes, varones y mujeres, presentes y ausentes.

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, tal como Dios lo ordena en la Sura de Los Aliados: {Ciertamente Al-lah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.} [Corán 33:56]

¡Oh Al-lah! Me refugio en Ti de desviarme o ser desviado, de equivocarme o de que me precipite en el error, de oprimir y ser oprimido, de ser ignorante o que sean ignorantes conmigo.

¡Oh Al-lah! Tú eres el Soberano, no existe Dios excepto Tú. Tú eres mi Señor y yo soy Tu siervo. He sido injusto con mi alma, reconozco mis pecados, perdona todas mis culpas y mis faltas, porque nadie perdona los pecados sino Tú. Guíame hacia los mejores modales, nadie guía a ellos sino Tú. Aleja de mí las malas obras, no las aleja nadie sino Tú.

¡Oh Al-lah! Perdóname tanto los pecados que cometí como lo que dejé de hacer, y aquellos que haya cometido en secreto y públicamente, y lo que haya malgastado, como también aquellas cosas que Tú bien sabes de mí.