El conocimiento en el Islam

Resumen del tema

El aprendizaje es una luz y guía, y la ignorancia es una desviación y obscuridad. Aprender junto con creer es el grado más alto en la vida y en el Día Final. El fruto del aprendizaje, su base y su motivo, es ponerlo en práctica, si no se vuelve en daño y lamentación. Un científico que no pone en práctica lo que aprende, es como una vela que luce para la gente pero se quema a sí misma.

Primer Jutba

Alabado sea Al-lah, Quien colma de bendiciones a Sus siervos y aparta de ellos muchas de las desgracias por Su misericordia. Lo alabamos como corresponde a la majestuosidad de Su rostro y la grandiosidad de Su poderío. Atestiguo que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah, Único, sin asociados. Sus promesas son inalterables, cuando Él decide algo nadie lo puede impedir, y Él es rápido en ajustar cuentas. Alabado sea Al-lah Quien destacó a los dotados de conocimiento sobre los ignorantes, estableció una gran recompensa para todo aquel que busque el conocimiento sinceramente por Él. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; el líder de los creyentes, el ejemplo de los justos y el mejor de los educadores. ¡Al-lah! Bendice a Muhammad, a su familia, a sus compañeros y a todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos! Sepan que el conocimiento y el aprendizaje son uno de los principales requerimientos del Islam. Esto lo afirmamos basados en el hecho de que fue la primera orden dada por Al-lah a Su Mensajero, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam; dijo el Altísimo: {¡Lee! [¡Oh, Muhammad!] En el nombre de tu Señor, Quien creó todas las cosas. Creó al hombre de un cigoto. ¡Lee! Que tu Señor es el más Generoso. Enseñó [la escritura] con el cálamo. Y le enseñó al hombre lo que no sabía.} [Corán 96:1-6]; además de lo que dijo Al Bujari, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, al comentar sobre el significado de lo que dijo Al-lah: { Sabe [¡Oh, Muhammad!] que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Al-lah.} [Corán 47:19]: “Se debe saber antes de hablar y obrar”.

¡Hermanos en la fe! El Islam promueve la búsqueda del conocimiento en todas las ciencias reconocidas y beneficiosas, pues no ve otra forma de que los musulmanes adoren a Al-lah como se debe sino por medio de la sabiduría; sin embargo, nosotros nos vamos a centrar en este Jutba en destacar los saberes de las ciencias islámicas, pues la necesidad que tenemos de ellos es vital, aunque la importancia que muchos de nosotros les da es mínima o nula. Así que iniciaremos citando algunas de las virtudes que tiene el conocimiento en el Islam. En el Corán encontramos que Al-lah, Altísimo y Glorificado sea, mencionó: {Los más temerosos de Al-lah son los sabios de entre Sus siervos.} [Corán 35:28]; también dijo: {¿Acaso son iguales quienes saben [los preceptos de su Señor y los ponen en práctica] y quienes no saben? Y por cierto que sólo reflexionan los dotados de intelecto.} [Corán 39:9]; en otro aparte exclamó: {Y sabed que Al-lah elevará en grados a los creyentes y a quienes agracie con el conocimiento.} [Corán 58:11]; y además ordenó que se le suplicara diciendo: {… y di: ¡Oh, Señor mío! Acrecienta mi conocimiento.} [Corán 20:114]

El Hadiz no podía pasar por alto esta cuestión, encontramos que Abu Darda’, que Al-lah esté complacido con él, relató que el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Quien viaja en búsqueda del conocimiento, Al-lah le facilitará una de las vías que conducen al Paraíso. Además, los ángeles envuelven con sus alas a los que estudian y todas las criaturas que habitan los cielos y la tierra suplican el perdón por la persona dotada de conocimiento; es más, los peces en lo más profundo del mar hacen lo mismo. Los sabios se destacan ante Al-lah sobre los demás seres humanos, como se destaca la luna llena en una noche despejada sobre los demás astros. Por cierto que los sabios son los herederos de los Profetas, y sepan que los Profetas no dejamos bienes materiales como herencia, sólo el conocimiento, así que, quien lo tome, este le bastará y será más que suficiente”. [Abu Dawud] Las palabras del Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, en este hadiz son bien claras en señalar la virtud del conocimiento, de las personas que lo buscan y de quienes lo poseen.

También, dijo el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “Cuando Al-lah quiere el bien para alguien lo hace versado en la religión”. [Bujari y Muslim] ‘Abdul-lah Ibn Mas’ud, que Al-lah esté complacido con él, relató que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “No debe haber envidia (ganas y deseos de ser como otros) excepto en dos casos: un hombre al que Al-lah le dio bienes y este los gasta en lo justo, y a un hombre al que agració con sabiduría y conocimiento, y este lo usa para juzgar y enseñar a la gente”. [Bujari]

Los sabios de esta Umma (nación) conocían y apreciaban el tesoro que tenían en sus manos, Mutraf Ibn Ash-Shajir, que Al-lah lo tenga en Su misericordia dijo: “El bien que encierra el conocimiento es mayor al que tiene el trabajo, y el mayor bien en la religión es la piedad” [Ibn ‘Abd Al Barr]; y Ash-Shafi’i, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “Estudiar tiene mayor merito que las oraciones voluntarias (Nawafil)”.

Omar Ibn Al Jattab, que Al-lah esté complacido con él, recibió en Medina a Nafi’ Ibn Al Haraz, el encargado de Meca, al verlo le preguntó: “¿A quién dejaste los asuntos de Meca?”, respondió: “Se los encargué a un siervo nuestro”. Omar le dijo: “¡A un siervo!”, Nafi’ asintió diciendo: “Conoce perfectamente el Libro de Al-lah (el Corán) y Al Fara’id (la ciencia para calcular la repartición de la herencia)”. Con admiración Omar dijo: “Recuerdas que nuestro Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo al respecto: ‘Ciertamente Al-lah eleva en grados y honor a unas personas sobre otras por el Corán, y de igual forma humilla a otras’”. Él vio con sus propios ojos cómo las palabras del Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, se hacían realidad, pues un siervo, una persona que no tenía absolutamente nada de lo que el común de la gente desearía poseer, fue elevado a un rango muy importante, ser el encargado del lugar más sagrado del mundo entero, todo por su conocimiento del Corán. ¡Al-lahu Akbar (Al-lah está por encima de todo)!

¡Queridos hermanos! Después de haber mencionado tan sólo algunas de las virtudes de buscar el conocimiento islámico, me imagino que algunos de ustedes están ávidos por iniciarse en esta noble tarea; por ello, es necesario recordar algunas condiciones para que los saberes adquiridos beneficien realmente.

Lo primero que se debe tener en cuenta es la sinceridad, esta es una condición indispensable en todo lo que hacemos, dice Al-lah, Exaltado sea: {Y se les había ordenado que adoraran a Al-lah con sinceridad.} [Corán 98:5] Abu Huraria, que Al-lah esté complacido con él, relató que el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Quien aprende un conocimiento que sólo debe ser adquirido para agradar a Al-lah, pero su intención en realidad es ganar algún beneficio mundanal enseñándolo, no olerá el aroma del Paraíso el Día del Juicio” [Abu Dawud]; y en Muslim encontramos: “El Corán es una prueba a favor o en contra (de la persona en el Día del Juicio)”.

El Imam Ahmad, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “No hay nada que se compare al valor que tiene la sabiduría cuando esta es adquirida con buena intención”, los que estaban a su alrededor le preguntaron: “¿A qué intención te refieres?”, y él les respondió: “A la de salir de la ignorancia y sacar a otros de ella”.

Quien busca el conocimiento debe destacarse entre los demás por su comportamiento, el cual debe ser acorde a lo que está aprendiendo, pues no es lógico que aprenda el bien y su conducta sea reprobable. Al respecto dijo el Imam Ash-Shafi’i, que Al-lah lo tenga en Su misericordia: “La sabiduría no está en lo que se memoriza, sino en lo que beneficia y se aplica”. Una de las señales de que el conocimiento se ha adquirido con sinceridad es que se refleja en la conducta de la persona.

Le pido a Dios perdón por nuestras faltas. Háganlo ustedes también.

Segundo Jutba

¡Hermanos en la fe! Los Salaf (los predecesores piadosos) no sólo nos señalaron con sus palabras el valor del conocimiento y su virtud, además lo hicieron con su ejemplo y sacrificio. ‘Abdur-Rahman ibn Abi Hatim, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, nos cuenta una de sus experiencias mientras estuvo en Egipto estudiando. Durante siete meses, cuenta, no comieron alimentos frescos y bien preparados, y dormían muy poco. Cuando se le preguntó por qué no comían bien, su respuesta fue: “¿Es que creen que teníamos tiempo para preocuparnos de ello? Íbamos de un sabio a otro, aprendiendo lo más que podíamos, y por la noche nos dedicábamos a escribir lo que habíamos escuchado de día, y a comparar lo que unos y otros escribíamos para que no se perdiera nada de lo que aprendimos en el día”. Él y sus compañeros no comían bien, no por falta de dinero o alimentos, sino por falta de tiempo.

Shu’ba Ibn Al Hayayy, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, para comprobar la veracidad de un hadiz que él conocía, viajó desde su ciudad natal, Basora (en Irak), hasta Meca, luego a Median y finalmente regresó a su tierra natal. Está de más mencionar que los viajes en ese tiempo no eran como hoy en día…

Si hablamos de cada uno de los Salaf y el efecto de la sabiduría en su vida, nos encontramos con una constante en su comportamiento: todos fueron las personas más piadosas, timoratas, humildes, amables, gentiles, misericordiosas, altruistas y despegadas de lo mundanal después de los Profetas de Al-lah y los Sahaba.

Los Salaf también nos enseñaron que por más que su conocimiento hubiese llegado a los niveles más altos, nunca dejaron de buscar más y más; dijo Said Ibn Yubair, que Al-lah lo tenga en Su misericordia: “Una personas será sabia siempre que busque aprender más. Pero si abandona el aprendizaje y cree que ya sabe lo suficiente, será un ignorante de verdad”.

Los Salaf fueron los más humildes, como lo mencionamos antes, ellos buscaban aprovechar el conocimiento que tuviera cualquier personas, así se tratara de uno de sus estudiantes. Al Hamidi, uno de los pupilos del Shafi’i, que Al-lah los tenga en Su misericordia, dijo: “Acompañé a Shafi’i en su viaje desde Meca a Egipto, yo aprendía de él todo lo que me enseñaba del Fiqh, pero él también aprovecho de mi conocimiento del Hadiz”; y el Imam Ahmad Bin Hanbal dijo también de su maestro Ash-Shafi’i: “Nos dijo: ‘Ustedes saben más del Hadiz que yo, así que si ven que yo menciono uno que según su conocimiento no sea auténtico y conozcan uno que lo sea, díganmelo para yo aprenderlo y corregir mi posición”.

¡Hermanos! Pídanle a Al-lah que los ilumine con el conocimiento de la religión, para que de esta manera la apliquen a conciencia, se beneficien a sí mismos, a sus familias y a todos los demás.

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios se los ordena: {Ciertamente Al-lah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.} [Corán 33:56]

Oh Señor soy Tu siervo, hijo de Tu siervo y Tu sierva, mis asuntos están en Tus manos, he tratado de llevar a cabo Tus órdenes, Tu decreto sobre mí es justo, te suplico por todos Tus nombres con los cuales Te has llamado a Ti mismo o los hayas revelado en Tu libro o los hayas enseñado a alguien de tu creación o los hayas preservado en Tu conocimiento oculto, que conviertas al Corán en lo que revive mi corazón, la luz de mi pecho que da final a mi tristeza y alivia mis preocupaciones.

Oh Señor me refugio en Ti de las preocupaciones y las tristezas, de la debilidad y la vagancia, de la avaricia y la cobardía, del peso de las deudas y de ser dominado por los hombres.

Oh Dios mío, perdona a nuestros vivos y a nuestros muertos, a los que están presentes y ausentes, a nuestros niños y ancianos, a los hombres y a las mujeres. Oh Dios mío, a quien des vida que viva en el Islam, y a quien des la muerte que muera en la fe. Señor, no nos prives de la recompensa de la fe y no nos desvíes luego de habernos guiados.