La moderación en el Corán y la Sunna

Resumen del tema

El Islam es la religión de la moderación, la justicia y la integridad. Muchas aleyas en el Corán y muchos dichos del Profeta reflejan la moderación del Islam y su templanza. No hay desviación en la rectitud porque es la realidad que ha descendido del Cielo, así que no debe haber extralimitación ni abandono, no exceso ni negligencia, no exageración ni pérdida completa, no descuido ni cuidado exagerado.

Primer Jutba

Alabado sea Al-lah, Señor del universo. Lo glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Al-lah del mal que existe en nuestras propias almas y de los perjuicios de nuestras malas acciones. A quien Al-lah guía nadie puede desviar, y a quien extravía nadie puede guiar. Atestiguamos que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah, Único, Quien no tiene copartícipe alguno. Atestiguamos que Muhammad es Su siervo y Mensajero. Alabado sea Al-lah, Quien determinó en su medida justa todos los asuntos relacionados a la creación, y Quien nos dio una religión para que logremos equilibrar nuestra parte espiritual y material.

Hoy hablaremos sobre un tema de vital importancia en la vida del creyente, hablaremos de la moderación en todos los asuntos.

¡Siervos de Al-lah! En el Islam no hay extremos y no hay inclinación hacia el fanatismo ni hacia la negligencia, siempre llama al equilibro perfecto y el balance entre lo material y lo espiritual, el realismo y el idealismo, lo individual y lo colectivo. Dijo Al-lah en la Sura “La Vaca”: {Hicimos de vosotros una comunidad moderada y justa, a fin de que fuerais testigos ante la humanidad [de la llegada de los Profetas anteriores], y fuera el Mensajero vuestro testigo.} [Corán 2:143]; también dice en “Las Mujeres”: {¡Oh, Gente del Libro! No os extralimitéis en vuestra religión.} [Corán 4:171]; y dijo el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Cuidado con el fanatismo en la religión, pues en verdad que esto fue lo que llevó a la perdición a las anteriores comunidades a las que Al-lah les dio la revelación”. [Ahmad]

Dijo Ibn Yarir At-Tabari: “Al-lah describió a los musulmanes como moderados, ya que no hay exageración en la religión. Los cristianos exageraron en la religión al alegar lo que dijeron sobre Jesús, mientras los judíos fueron negligentes al permitir la alteración del Libro de Al-lah, el asesinato de los Profetas y el rechazo de las órdenes de Al-lah. Los musulmanes son moderados y justos, y así fueron descritos por Al-lah; y en verdad, las cosas más amadas por Él son las que se hacen con mesura y sensatez”. Dijo también Ash-Shatibi: “Si miras en la Shari’a veras que ésta fue edificada sobre la moderación. No se inclina hacia la dureza o hacia la permisividad, sino que existe en base a la realidad de la persona, porque busca ayudarla a que logre el equilibrio. Por esta razón, si encontramos a alguien que se está desviando de la religión, hay que ver cuál es la forma más adecuada de llamarlo a la rectitud, pero esto sólo se logra conociendo su condición. Hay gente que necesita que se le recuerde las graves consecuencias que deberá afrontar en el más allá por su desviación, mencionándole lo terrible que es el castigo en el Infierno y dándole algunos ejemplos de lo que sucederá con personas que tienen su actitud; esto se aplica a gente a la que no le basta con saber que Al-lah tiene una gran recompensa para quienes reconocen sus faltas y se arrepienten con sinceridad. A otros, por el contrario, se les debe recordar la misericordia de Al-lah y que Él perdona absolutamente todo pecado, esto en especial para las personas que han perdido la esperanza y que piensan que están perdidas, porque las puertas de la salvación les han sido cerradas”.

La mesura en el Islam está reflejada en todos los temas y aspectos que trata: en la creencia vemos que no hay ateísmo ni idolatría, sino que se cree y adora únicamente a Al-lah. Al tratar el tema de los nombres y atributos de Al-lah notamos que no niega ninguna de Sus cualidades y tampoco las iguala con las de alguna criatura de la creación. En relación a la predestinación, no es ni fatalista ni determinista. Sobre los pecados, el Islam está en contra de aquellos que dicen que todas las personas tienen el mismo nivel de fe, sean piadosos o pecadores, y rechaza la idead de aquellos que alegan que cometer pecados hace que la persona sea incrédula. En cuanto a los Profetas de Al-lah, se cree en todos ellos sin hacer diferencias ni preferir a unos sobre otros. Respecto a los Sahaba del Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, no hay exageración, no se los considera divinos, no se rechaza a ninguno y no se les atribuye ninguna de las características que sólo corresponden a Al-lah y a Sus Profetas, etc.

Otra de las situaciones en las que se muestra la moderación en el Islam es la adoración y la forma en que establece los medios por los cuales se pueden satisfacer las necesidades naturales del ser humano. Existe una coherencia magnífica entre lo espiritual y lo corporal o material, no hay extremos ni inclinaciones ni preferencia por lo uno o por lo otro, sino que se busca un equilibrio, dice Al-lah en “El Relato”: {Y trata de ganarte el Paraíso con lo que Al-lah te ha concedido, y no te olvides de que también puedes disfrutar de lo que Al-lah ha hecho lícito en esta vida.} [Corán 28:77].

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, reprendió a quienes querían practicar el celibato y prohibirse las cosas buenas de esta vida, diciendo: “Yo soy quien más le teme a Al-lah de entre ustedes, a veces ayuno y a veces no rezo y descanso y tengo relaciones íntimas con mis esposas; quien rechace mi Sunna no es de los míos” [Bujari y Muslim], y también dijo: “Esta religión es fácil, así que llévenla con suavidad, ya que quien se extralimita se destruirá”. [Muslim]

Podría seguir nombrando ejemplos en los cuales se demuestra la moderación del Islam, pero lo realmente importante es que todos entendamos que el Islam debe ser fácil para el creyente y que es un equilibrio entre los diferentes aspectos del ser humano.

Es notable el mal que ha traído el materialismo extremo que gobierna en algunas sociedades, algunos pensadores que promovían este sistema han dejado al descubierto la necesidad de una religión que equilibre la vida y lleve a las personas a un nivel más humanitario, donde se valoren los principios y se elimine lo que lleve a la miseria, la soberbia y la tristeza.

Hermanos, la Shari’a y todas sus leyes son una clara muestra del balance que el Islam establece en la vida del ser humano y entre la creencia y la práctica de la religión. En el Islam no se puede afirmar o negar la prohibición o permisibilidad en cualquier asunto sin un texto del Corán o la Sunna que determinen su veredicto, dijo Al-lah: {La decisión pertenece sólo a Al-lah.} [Corán 6:57]; también, dijo en la Sura “El Muro Divisorio”: {¿Acaso no Le pertenece la creación y Él es Quien dictamina las órdenes según Le place?} [Corán 7:54], y en otra aleya de la misma Sura dice: {Diles [¡Oh, Muhammad!]: ¿Quién os ha prohibido engalanaros y beneficiaros de todo lo bueno que Al-lah os ha proveído?} [Corán 7:32]

Con respecto al razonamiento y la argumentación, nuestra religión equilibra entre las fuentes de conocimiento y el raciocinio. Hay compatibilidad entre el razonamiento correcto o sano juicio y la revelación, entre el conocimiento de lo oculto y de lo manifiesto, y entre la búsqueda del bienestar y el rechazo del mal.

¡Amados hermanos! Con respecto a los modales y el trato a las personas, la moderación es una constante, siguiendo la guía del Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, en la que se manifiesta: “Tu alma tiene derechos sobre ti, tu familia tiene derechos sobre ti, tu cuerpo tiene derechos sobre ti, y tu Señor tiene derechos sobre ti; así que dale a cada quien su derecho”; podemos lograr el equilibrio al que se llama.

Si hablamos del sistema económico, vemos que el Islam ha equilibrado y moderado las necesidades personales y sociales, se respeta la propiedad privada, pero se regula de forma que no afecte el bienestar social. No es como el capitalismo, en el cual se prioriza el interés personal sobre el general; y tampoco es como el comunismo, en el cual se violan los derechos de la propiedad privada poniendo como excusa el bienestar social.

En cuanto a la caridad, la moderación es lo más importante, como dice Al-lah en la Sura “El Criterio”: {Aquellos que cuando hacen una caridad no dan todo lo que tienen ni tampoco escatiman, sino que dan en la justa medida.} [Corán 25:67]

Le pido a Dios perdón por nuestras faltas. Háganlo ustedes también.

Segundo Jutba

El fanatismo y la innovación son contrarios al equilibrio al que nos llama el Islam. El fanatismo es hacer o creer más cosas de lo indicado por Al-lah y Su Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, y la malinterpretación de los textos del Corán y la Sunna para dar validez a las exageraciones y extremos.

La innovación se da cuando alguien adhiere algo nuevo a la religión que no ha sido ordenado ni por Al-lah ni por Su Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Dijo el Sheij Ibn Taimia, que Al-lah lo tenga en Su misericordia: “Se ha demostrado que la religión de Al-lah es moderada, Al-lah no ha ordenado a Sus siervos asunto alguno sin que el demonio intente dos cosas: la exageración o la negligencia, conformándose con conseguir una de las dos”. Dijo Ibn Al Qaiem, que Al-lah lo tenga en Su misericordia: “Hay algunos asuntos que contradicen la grandeza de las órdenes y prohibiciones de Al-lah: el primero son las concesiones que se hace la persona a sí misma, lo cual hace que abandone o descuide el cumplimiento. El segundo es la exageración con la que la persona viola los límites de la prohibición y la permisión”.

¡Hermanos! En verdad que el fanatismo sólo deja secuelas, como la perdición y la desolación, como dijo el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “Que se pierdan los extremistas, que se pierdan los extremistas”; también dijo: “Cuidado con el fanatismo en la religión, pues en verdad que esto fue lo que llevó a la perdición a las anteriores comunidades a las que Al-lah les dio la revelación”.

Así pues, el destino del extremista es la destrucción en esta vida y en la del más allá. La destrucción en este caso tiene un significado general, ya que con el extremismo se sale de la obediencia a Al-lah y de la adoración en sí, garantizándose la perdición por actuar en contra de las órdenes de Al-lah y la guía de Su Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él.

Como consecuencias del fanatismo tenemos la distorsión de la verdadera imagen del Islam y los musulmanes, lo que hace que las personas huyan de él y abre las puertas a los ataques en su contra. También tenemos que este fenómeno genera el terrorismo, haciendo que algunos legalicen lo que Al-lah y Su Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, prohibieron, tomando como excusa la rabia e indignación que sienten al ver que otros han violado sus más mínimos derechos, lo que no es una excusa para hacer atentados y generar el terror entre las personas, musulmanas y no musulmanas.

También, entre sus consecuencias está la no aceptación de las obras de bien que se realicen, dijo Ibn Hayar comentado en el capítulo sobre lo malo del fanatismo en la forma de adoración de Bujari: “Aquí se llama a ser moderado en la adoración, la prohibición del exceso en ella, y la orden de ser equilibrado en lo que se haga”, pues lo contrario significa que se están haciendo obras de forma que no fueron ordenadas.

¡Creyentes! Teman a su Señor y aférrense a lo que Él y Su Mensajero, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, han ordenado, y no se extralimiten, ya que es algo muy perjudicial, tampoco sean negligentes, pues eso conlleva a la perdición. Y sepan que Al-lah no exige sino lo que podamos cumplir, refúgiense en Al-lah, porque Él es el mejor Protector.

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios se los ordena: {Ciertamente Al-lah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.} [Corán 33:56]

¡Oh Al-lah! Me refugio en Ti de desviarme o ser desviado, de equivocarme o de que me precipite en el error, de oprimir y ser oprimido, de ser ignorante o que sean ignorantes conmigo.

¡Oh Al-lah! Tú eres el Soberano, no existe dios excepto Tú. Tú eres mi Señor y yo soy Tu siervo. He sido injusto con mi alma, reconozco mis pecados, perdona todas mis culpas y mis faltas, porque nadie perdona los pecados sino Tú. Guíame hacia los mejores modales, nadie guía a ellos sino Tú. Aleja de mí las malas obras, no las aleja nadie sino Tú.

¡Oh Al-lah! Perdóname tanto los pecados que cometí como lo que dejé de hacer, y aquellos que haya cometido en secreto y públicamente, y lo que haya malgastado, como también aquellas cosas que Tú bien sabes de mí.