La vestimenta del islam

Resumen del tema

Allah – bendito sea – ordenó en su Sagrado Libro que las mujeres se pusieran velo y que se quedaran en la casa. También les advirtió de descubrirse y hablar con voz dulce con los hombres, para cuidarlas de la corrupción y advertirlas de las causas de la seducción. Que la mujer esté descubierta es un peligro inmenso para ella misma y para toda la sociedad, y nada le protege de eso sino su hijab y su decencia.

Primer Jutba

Alabado sea Al-lah, Señor del Universo. Lo glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Al-lah del mal que existe en nuestras propias almas y de los perjuicios de nuestras malas acciones. A quien Al-lah guía nadie puede desviar, y a quien extravía nadie puede guiar. Atestiguamos que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah, Único, Quien no tiene copartícipe alguno. Atestiguamos que Muhammad es Su siervo y Mensajero.

Hoy trataremos de un tema que nos concierne a todos, que infortunadamente se ha vuelto común: la falta de decoro y el descaro.

La misericordia de Al-lah es tan grande que Él mismo cerró los accesos al perjuicio y los cubrió con su protección, a esto hace referencia el término de los alfaquíes sadd adh-dhari’a (medidas de prevención), estas medidas buscan proteger a los creyentes de los perjuicios y pecados. Una de las grandes tentaciones de estas épocas modernas es la falta de recato y moderación, todos sabemos lo que sucede en muchos países donde hombres y mujeres se exhiben descaradamente vistiendo de una forma inapropiada que no cubre sus intimidades (‘awra).

Estas actitudes son motivo de muchas desgracias como las aberraciones sexuales, delitos, crímenes de odio, lujuria y todas las formas de corrupción en general. Para evitar esto es que los musulmanes debemos regirnos al comportamiento que Al-lah ha establecido, vestir de manera decorosa cubriendo nuestro ‘awra, pues en ello hay pureza y salvación. Dijo Al-lah en la sura “Los Aliados”: {¡Oh, Profeta! Dile a tus mujeres, a tus hijas, y a las mujeres de los creyentes que se cubran [la cabeza, sus hombros y todo el cuerpo] con sus mantos [o velos]; es mejor para que se las reconozca y no sean molestadas. Al-lah es Absolvedor, Misericordioso.} [Corán 33:59]

La expresión árabe que se traduce aquí como velo es hiyab, y hace referencia a lo que las mujeres usan para cubrirse la cabeza. Al-lah ordena a las mujeres de los creyentes aquí que vistan sobre sus cabezas, sus cabellos y sus rostros algo que cubra sus encantos para que se las conozca como gente recatada y no se las dañe, además que cubran su cuerpo con ropa que no marque la silueta.

Al-lah ordenó en el Sagrado Corán que los musulmanes cubramos decorosamente nuestras intimidades y se nos prohibió conversar con gente del sexo opuesto para galantear o seducir. Al-lah dijo: {¡Oh, mujeres del Profeta! No sois como las demás mujeres, si teméis a Al-lah, no habléis de forma suave, de modo que quienes tengan sus corazones enfermos sientan alguna atracción; sino que hablad recatadamente. Y mejor permaneced en vuestras casas, [pero si salís] no os engalanéis como lo hacían [inadecuadamente] las mujeres de la época preislámica, y haced la oración, pagad el Zakat, y obedeced a Al-lah y a su Mensajero; ciertamente, Al-lah quiere apartar de vosotros todo pecado, ¡oh, esposas del Profeta!, y purificaros.} [Corán 33:32-33]

Si Al-lah advierte de tal manera a las esposas del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con toda su fe y virtud, las demás mujeres deben tomar en cuenta aún más esta advertencia. La prohibición es general para todas las mujeres aparte de las del Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam.

Pero la obligación de la vestimenta no solo es de la mujer, el hombre también debe cubrirse de manera adecuada, evitando la ropa ajustada, la seda, los colores brillantes y la ostentación en sus ropas. El Islam permite, y de hecho requiere, que el musulmán sea cuidadoso con su apariencia, se vista decentemente, mantenga su dignidad y disfrute de lo que Al-lah ha creado para vestimenta y adornos.

Desde el punto de vista islámico, el vestuario tiene dos propósitos: cubrir el cuerpo y mejorar la apariencia. Cualquiera que desdeñe uno de estos dos aspectos se ha desviado de la senda del Islam hacia la senda de Satanás, Al-lah advierte respecto a la desnudez y la negligencia en la apariencia, que estas son tretas de Satanás. Así lo advierte en la sura “El Muro Divisorio”: {¡Hijos de Adán! Que el demonio no os tiente, como cuando sacó a vuestros padres del Jardín, despojándolos de su vestidura para mostrarles su desnudez...} [Corán 7:27] Y dice: {¡Hijos de Adán! ¡Atended a vuestro atavío siempre que oréis! ¡Comed y bebed, pero no cometáis excesos, que Él no ama a los inmoderados!} [Corán 7:31]

Bahaz ibn Hakim, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, reportó que su abuelo dijo: “Pregunté: ‘Oh Mensajero de Al-lah, ¿qué debemos cubrir y qué podemos mostrar de nuestras partes privadas?’ Él respondió: ‘No dejes que nadie las vea excepto tu esposa’. Luego pregunté: ‘¿Y qué de las gentes que conviven (durante viajes o campamentos) juntos?’ Él respondió: ‘Si puedes, no dejes que nadie las vea’. Luego dije: ‘¿Y si no hay nadie presente?’ Él dijo. ‘Al-lah, ¡Bendito y Ensalzado sea!, merece más tu recato’”. [Ahmad, Abu Dawud, At-Tirmidhi e Ibn Mayah].

Al-lah indicó además que la ropa inapropiada y el descaro son inmundicia, impureza, haram, mientras que el recato y cubrir la intimidad son expresión de pureza, dignidad y fe. La vestimenta del musulmán debe cumplir con ocho requisitos:

Primero: en el caso de la mujer que ya menstrúa, debe cubrir todo el cuerpo, exceptuando la cara y las manos, aunque si ella quiere aumentar su fe también puede cubrir esas partes, como hacían las esposas de los Sahaba, que Al-lah esté complacido con ellas y ellos. Para el hombre, debe cubrir desde el ombligo hasta debajo de la rodilla como mínimo, pero lo ideal también es que cubran sus pechos y todas sus piernas pues así lo hacían los Sahaba, que Al-lah este complacido con ellos.

Segundo: que esta vestimenta no sea atractiva en sí misma.

Tercero: que sea una tela que no permita que se vea lo que quede debajo de ella. Abu Huraira, que Al-lah esté complacido con él, relató que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Dos clases de habitantes del Fuego no los he visto: gente con azotes como las colas de las vacas golpeando con ellos a la gente, y mujeres vestidas y desnudas a la vez, con peinados inclinados como las jorobas de los camellos; no entrarán en el Paraíso ni olerán su fragancia, siendo que su fragancia se siente desde una distancia de tal y tal…”.

Cuarto: que la vestimenta sea amplia de modo que no insinúe las formas del cuerpo, pues el objetivo de esta vestimenta es evitar la seducción, y eso requiere que sea una ropa holgada y no apretada. Usama bin Zaid, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “El Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, me regaló una prenda egipcia que le había regalado Dahia Al Kalbi, y yo se la di a mi esposa. Entonces, me dijo el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “¿Por qué no vistes la prenda egipcia?” Le dije: “Mensajero de Al-lah, se la di a mi esposa para que la vista”. Entonces me dijo el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Ordénale que vista algo grueso bajo ella, pues temo que exhiba la forma de sus miembros”.

Quinto: que no sea algo perfumado, pues hay muchos hadices que prohíben a las mujeres salir de sus casas perfumadas. Dijo el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “Cualquier mujer que se perfuma y pasa frente a un grupo de gente para que sientan su aroma, está fornicando”. Abu Huraira, que Al-lah esté complacido con él, también relató que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “A ninguna mujer que vaya a la mezquita perfumada Al-lah le aceptará su rezo hasta que vuelva a su casa y se bañe”.

Sexto: que la vestimenta de la mujer no sea imitación de la ropa del hombre ni al revés, pues Abu Huraira, que Al-lah esté complacido de él, dijo: “El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, maldijo al hombre que se viste como mujer y a la mujer que se viste como hombre”.

Séptimo: que la vestimenta del musulmán no sea imitación de la vestimenta de los incrédulos y la gente reconocida por su desvío y perdición, como la que usan los clérigos de la iglesia o las modas impuestas por cantantes o actores, pues no es permitido que un musulmán imite a los incrédulos en sus festejos, sus ritos ni sus vestimentas. En cuanto a la indumentaria en general, como pantalones, camisas y demás, siempre que se apegue a los lineamientos de la Shari’a, no hay problema alguno en usarla. Ibn Omar, que Al-lah esté complacido con ambos, relató que el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Quien imita la apariencia de un pueblo, es de ellos”.

Octavo: que no sea una vestimenta presuntuosa para destacar y ser reconocido. Dijo Ibn Omar, que Al-lah esté complacido con ambos, que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Quien viste ropa excéntrica y presuntuosa en esta vida, vestirá ropas humillantes en el Día de la Resurrección y se le prenderá fuego”.

Todo musulmán debe cumplir con estos ocho requisitos en su ropa y debe velar por que su familia los cumplan también el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Todos ustedes son pastores y son responsables por su rebaño”. Y Al-lah dijo en la sura “La Prohibición”: {¡Oh, creyentes! Guardaos a vosotros mismos y a vuestras familias del Fuego, cuyo combustible serán los hombres y las piedras.} [Corán 66:6]

Le pido a Al-lah perdón por nuestras faltas. Háganlo ustedes también.

Segundo Jutba

Es necesario bloquear los medios que conducen o acceden a la corrupción. Uno de los más comunes y efectivos es el contacto mutuo y exposición de hombres y mujeres solteros en intimidad y circunstancias propicias e insinuantes de la fornicación o el adulterio.

El Profeta de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Ninguna mujer debe viajar sino con un Mahram (familiar con el que no pueda casarse), y ningún hombre debe quedar a solas con una mujer ajena sino está con ella su Mahram”; y dijo: “Que ningún hombre esté a solas con una mujer ajena, pues en ese caso el tercero sería Satanás”; y dijo: “Que ningún hombre esté a solas con ninguna mujer, excepto que sea su esposo o Mahram”. [Muslim].

Dijo el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “No he dejado después de mí ninguna tentación más fuerte para los hombres que la de las mujeres”; y dijo: “Ciertamente que la vida terrena es dulce y placentera. Al-lah los ha puesto en ella generación tras generación, así que vean cómo hacen. Cuídense de la vida terrena y de las mujeres, pues la primera tentación entre el pueblo Israel fue la de las mujeres”; y dijo: “Cuidado que alguna esté vestida en la vida terrena y desnuda en la otra vida”.

En estos hadices y los que hemos mencionado antes hay una advertencia enfática contra exponerse y exhibirse descaradamente, contra vestir ropas transparentes, contra alejarse de la verdad y alejar a los demás de ella, el castigo para quien incurra en ello es negarle el Paraíso; Al-lah nos libre de caer en ello. También hay una advertencia contra las personas que incurren en el pecado de andar vestidos y desvestidos a la vez por imitar las modas que imponen los incrédulos y los corruptos, como el uso de minifaldas, ropa transparente o apretada que deja a las personas desnudas ante la corrupción y la tentación de varias formas. Recordemos que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Quien imita la vestimenta y apariencia de un pueblo, es de ellos”.

Tanto el hombre como la mujer son llamados a tener mucho cuidado, pero en especial se les advierte a ellas para que no permitan ser usadas como objetos de perdición, sin embargo el hombre también tiene una gran advertencia y es bajar la mirada frente a una mujer que no vista decorosamente. Si ella no usa hiyab o ropa holgada, no es permitido mirarla y en lo posible hay que evitar su trato. En estas sociedades, en donde abunda la tentación, es sencillo caer en facilismos, es fácil pensar que si ella no viste adecuadamente nos da la opción para tratarla de forma irrespetuosa. No es así, la mujer que no tiene decoro debe ser evitada, más si no podemos hacerlo debemos evitar mirarla. Hay un hadiz que dice: “Pregunté al Mensajero de Al-lah, la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, sobre la mirada ilícita e involuntaria y dijo: ‘¡Cambia tu mirada!’.” [Muslim].

Sobre el tema también Al-lah dijo en la sura “La Luz”: {Diles a los creyentes [¡Oh, Muhammad!] que recaten sus miradas y se abstengan de cometer obscenidades [fornicación y adulterio], pues esto es más puro para ellos. Ciertamente Al-lah está bien informado de lo que hacen.} [Corán 24:30]

La vista es una manera de afectar los corazones y provocar lo abominable, y bajar la mirada es la forma de evitar esto, porque cuidar de la mirada y de los órganos genitales es lo mejor para los creyentes en esta vida y en la otra, mientras que dejarlos en el desenfreno provoca innumerables problemas y el posterior castigo en esta vida y en la por venir. Por esto mismo, Al-lah nos informa que Él sabe todo lo que hacemos y nada se puede ocultar de su sabiduría. Al-lah también dice en la sura “El Remisorio”: {[Al-lah] Conoce las miradas subrepticias [hacia lo que Él prohibió], y lo que esconden los corazones.} [Corán 40:19].

El siervo de Al-lah debe, pues, estar atento de la vigilancia de su Señor y debe avergonzarse de cometer algún pecado ante Su mirada y presencia o de ser negligente en su obediencia.

También se deben recordar las grandes responsabilidades que tienen los padres sobre los menores y el buen ejemplo que deben ser para ellos, y que no deberán guiarlos hacia el pecado y la corrupción, deben educar sobre el uso de la ropa adecuada, el respeto hacia las mujeres y los hombres y el adecuado trato entre ellos, para eso se debe tener un buen ejemplo a través del comportamiento correcto. Las madres, por ejemplo, aunque sea lícito que no lleven hiyab en su casa, deben mantener ropa holgada y evitar presentarse ante sus hijos con prendas insinuantes, sobre todo si ya son mayores. El padre también debe evitar estar sin camisa cuando están las hijas presentes y se debe evitar a toda costa que los hijos vean a sus padres desnudos o durante el coito.

Teme a Al-lah y evita salir a las calles vestido impropiamente sólo por impresionar y seducir. ¡Teme a Al-lah tú, la que te perfumas hasta para ir al rezo, pues el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Cualquier mujer que se haya perfumado que no asista con nosotros al rezo nocturno”!

Teman a Al-lah todos y vuelvan hacia Su guía antes que llegue un día en que se volteen los ojos y los corazones. Deben saber que el castigo de Al-lah es fuerte, y sepan que la vida terrena no es permanente.

Todos cumplamos con las órdenes de Dios para evitar tantos males que hoy en día aquejan a la humanidad. Si todos somos recatados y obedientes, nos cubrimos y obedecemos, estaremos obteniendo bendiciones para esta vida y la última, estaremos ayudando a la construcción de comunidades más cercanas a Al-lah y sin tantos problemas, y estaremos cumpliendo con los mandatos de Al-lah glorificado sea.

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad tal como Al-lah se los ordena: {Ciertamente Al-lah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.} [Corán 33:56]

¡Oh Señor! Ayúdame a recordarte, agradecerte y adorarte de la mejor manera.

¡Oh Señor! Nadie puede prohibir que proveas a alguien, así como nadie puede dar si Tú lo impides, y no hay bondad que pueda beneficiar, porque Tuya es la bondad. ¡Oh Al-lah!, enriquécenos, líbranos de la necesidad y haznos de los que gastan sus bienes por Tu causa y agrado.

¡Oh Al-lah! Toda la gracia que poseo o posea cualquier otro de la creación proviene de Ti, Único, sin asociados; para Ti es la alabanza y el agradecimiento. Guarda y cuida de mi familia y bienes, pues Tú eres el Único que puede asegurar la salud, el bienestar y la felicidad.