Las Drogas y su efecto dañino en la sociedad

Resumen del tema

De las cosas más peligrosas que destruyen a los jóvenes de la comunidad islámica son las drogas. Las drogas destruyen la salud y el cerebro, además de provocar que el humano haga pecados. Allah – alabado sea – honró a los hijos de Adán con la mente y el entendimiento, y eso hizo que la mente fuera de las más grandes gracias de Allah a lo humanos. Con la mente, la persona puede distinguir entre lo malo y lo bueno, lo beneficioso y lo dañoso. Por eso el Islam cuidó mucho de guardar al cerebro cuando prohibió el vino, las drogas y todo lo que pudiera quitar el cerebro de su función.

Primer Jutba

Alabado sea Al-lah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Al-lah del mal que existe en nuestras propias almas y de los perjuicios de nuestras malas acciones. A quien Al-lah guía nadie puede desviar y a quien extravía nadie puede guiar. Atestiguamos que no hay otra divinidad excepto Al-lah, Único, Quien no tiene copartícipe alguno. Atestiguamos que Muhammad es Su siervo y Mensajero. Alabado sea Al-lah quien nos bendijo con la razón y la inteligencia, alabado sea aquél que permitió todo lo que beneficia al ser humano y prohibió lo que lo perjudica.

¡Siervos de Al-lah! Al-lah, Glorificado y Exaltado sea, dio una dignidad y honor especial a los seres humanos, muy por encima de las demás criaturas que pueblan el planeta tierra. Al-lah mismo dijo en Su Libro Sagrado: {Por cierto que hemos honrado a los hijos de Adán, y les facilitamos los medios para transitar por la tierra y por el mar; les hemos proveído de cosas buenas y los hemos preferido por encima de muchas otras criaturas.} [Corán 17:70]

Al-lah nos Agració con el uso de razón, con la capacidad de comprender, con la capacidad de analizar y pensar. Así pues, el uso de razón es una de las gracias más relevantes de Al-lah sobre nosotros los seres humanos, pues por medio de la misma es que distinguimos el bien del mal, lo dañino de lo útil; por medio de la razón es que procuramos nuestra felicidad y administramos nuestros asuntos en esta vida mundanal.

Así también, el uso de razón nos ha permitido procurar la comodidad y la satisfacción de nuestras necesidades, además que fue el medio por el cual progresaron las distintas naciones a través de la historia pues posibilita la innovación y el progreso material.

La mente humana es una joya invaluable para la humanidad. Los hombres sabios y prudentes extreman medidas para proteger y desarrollar la mente y la razón humana por temor a que degenere o se pierda, pues reconocen su vital importancia para la supervivencia de la raza humana.

Si el ser humano pierde su uso de razón ya no habría diferencia entre él y los animales o los seres inanimados. Quien pierde la razón no aporta utilidad alguna y nada se beneficia de su presencia. Más bien, se convierte en una carga y responsabilidad para su familia y su sociedad pues depende completamente de ellos.

Cuando una persona racional consume sustancias embriagantes, narcóticas y alucinógenas, se aleja del mundo real y se convierte en un potencial criminal, incurriendo en agresiones a los demás o en actos abominables e indecentes.

Esta persona pasa a vivir una vida dependiente de estas sustancias y se olvida de su Señor. Pierde la decencia, hace prácticamente huérfanos a sus hijos y viuda a su esposa, porque ha perdido su uso de razón.

Aquí se hace necesario mencionar que una de las cinco necesidades vitales, que todas las legislaciones celestiales han protegido por varios medios, es la mente, que debe ser protegida y desarrollada. Así pues, quien nubla su mente por el consumo de narcóticos o embriagantes se hace daño a sí mismo y a su sociedad, hace caer a sí mismo y a su gente en la vergüenza y el peligro, pues puede traicionar su seguridad o amenazarlos directamente él mismo.

Los que consumen narcóticos o embriagantes pierden control de sus actos, y miles de musulmanes en el mundo ya han sido arrastrados a la ruina y la perdición por culpa de estas adicciones tan dañinas.

Otros muchos miles más se presentarán ante su Señor reclamando contra aquellos irresponsables que han provocado su propia perdición y la de sus amigos y sus familias por su adicción a los embriagantes. Pues resulta que estas sustancias tan nocivas han destruido a muchos padres de familia que han ido a parar, a veces con sus huesos, a la cárcel por muchos años para pagar sus faltas, dejando a sus parejas en un estado similar a la viudez y a sus hijos en un estado similar a la orfandad. Las cárceles están abarrotadas y llenas de estos padres o madres que han tirado por la borda su juventud y su vida familiar, que han sido sus propios enemigos y provocaron su propia destrucción.

Las mentes más débiles de nuestra gente están siguiendo los pasos de los inicuos y desviados, aceptan lo que estos mercaderes de la muerte traicioneramente les ofrecen. Estas sustancias no son ni más ni menos que la ruina para todo el mundo. Mientras que sus mentes están nubladas y distraídas, son utilizadas como un arma en contra nuestra para destruir nuestras sociedades y comunidades. Con mucha razón Al-lah, Glorificado y Exaltado sea, ha dicho en Su Libro: {No dejarán de combatiros, si pueden, hasta apartaros de vuestra religión. Y quien reniegue de su religión y muera en la incredulidad, sus obras habrán sido en vano, en esta vida y en la otra. Ellos son los moradores del fuego, donde estarán eternamente.} [Corán 2:217]

Una de las cosas más difíciles de creer es que alguien gaste de su propio dinero para comprar lo que le hace daño. Es también extraño cómo los adictos a estas sustancias no aprenden de los que ya fueron destruidos antes y cómo aceptan pasarse del bando de la gente racional y digna hacia el bando de los dementes incoherentes.

Por tal motivo es que Al-lah declaró ilícito el consumo de bebidas, alimentos o sustancias cuyo efecto en el ser humano sea la pérdida temporal o definitiva de la razón y la conciencia, ya sea de forma parcial o de forma total. Al-lah dijo en el Sagrado Corán: {¡Oh, creyentes! El vino, los juegos de azar, los altares [sobre los cuales eran degollados los animales como ofrenda para los ídolos] y consultar la suerte valiéndoos de flechas, son una obra inmunda de Satanás. Absteneos de ello y así tendréis éxito.} [Corán 5:90]De esta aleya se entiende que los embriagantes y los narcóticos son sustancias literalmente inmundas en sí mismas, pues el Corán las describe en árabe como riysun y esta palabra, en el idioma árabe, indica todo lo que es asqueroso, abominable e inmundo.

Incluso, algunos de los Sahaba, que Al-lah esté complacido con todos ellos, entendieron que el pecado de consumir embriagantes era equivalente al politeísmo, que es el pecado más grave que puede cometer una persona. Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, relató que cuando se prohibió el consumo de embriagantes los Sahaba, que Al-lah esté complacido con ellos, se dirigían unos a otros diciendo: “Se ha prohibido el licor y se ha clasificado su consumo como equivalente al Shirk”. [At-Tabarani] Una evidencia de esto es que Al-lah llamó a los embriagantes “Obra inmunda de Satán”, y del politeísmo dijo: “alejaos de la inmundicia de los ídolos”.

Es importante saber que el Sagrado Corán y la Sunna han sido abundantes y tajantes en la prohibición de los embriagantes y narcóticos. También, registran la prohibición enfática de tolerarlos o acercarse de alguna manera a su consumo, producción y comercialización, pues los embriagantes son considerados el símbolo de la transgresión y la perdición, además de ser el paso que precede a la indecencia y la abominación. Así se entiende del Hadiz de ‘Abdurrahman Ibn Wa’lah, que dice: “Consulté a Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, sobre la venta de licor, y me dijo: ‘El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, tenía un amigo de Zaquif, que el día de la conquista de La Meca se le presentó con un recipiente de licor para dárselo como obsequio. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: ‘Fulano, ¿no sabías que Al-lah prohibió beberlo?’, así que el hombre se dirigió a su sirviente y le dijo: ‘Ve y véndelo’. El Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, le dijo: ‘Fulano, ¿qué le ordenaste a tu sirviente?’, y el hombre respondió: ‘Que vaya y lo venda’. Entonces el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: ‘Ciertamente que El que prohibió beberlo prohibió también venderlo’; así que le ordenó verterlo, y fue vertido en Al Bat-ha”. [Muslim]

Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “El Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo que la noche que fue transportado a Jerusalén se le ofrecieron dos vasos; uno con vino y el otro con leche. Los miró y tomó el que tenía leche. Entonces le dijo Yibril, la paz sea con él: ‘Alabado sea Al-lah, Quien te guió a lo natural. Si hubieses tomado el vino, tu nación se habría perdido’”. [Bujari]

El siguiente Hadiz también nos indica lo grave del consumo de embriagantes y estupefacientes en general. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice sobre tales sustancias: “Quien las toma, no verá sus rezos aceptados por cuarenta días. Quien muere con algo de licor en su boca, se le prohibirá entrar por ello al Paraíso; y si muere en los cuarenta días (después), muere como si estuviera en Al Yahiliah (la era pre-islámica)”. [Lo citó At-Tabarani con una cadena de relatores auténtica.]

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, también dijo: “Hay diez personas que son maldecidas en relación al vino: el que extrae el mosto, quien pide que se lo extraigan, quien lo sirve, quien lo bebe, quien lo vende, quien lo adquiere, quien lo transporta, quien solicita que se lo transporten, quien vive de su comercio, quien solicita que se lo compren. Todos estos han sido maldecidos”.

La sabiduría del Islam dictaminó que sea ilícito consumir los embriagantes y los narcóticos en cualquier cantidad, poco o mucho. Esto porque lo poco de estas sustancias lleva a consumir más, y esto lleva finalmente a la adicción y la dependencia. Yabir, que Al-lah esté complacido con él, relató que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Lo que embriaga en mucha cantidad está prohibido también en poca cantidad”. [Abu Dawud y An-Nasa’i]

En estos últimos años se ha extendido el uso de muchas drogas, estupefacientes y narcóticos. Estas sustancias, de maneras diferentes, contaminan la mente de la persona y su cuerpo, generando en ella pereza, alucinaciones, histerias, convulsiones o aletargamientos totalmente fuera de lo normal, logrando que los adictos a ellas actúen como dementes que vagamente nos recuerdan a los seres humanos y, peor aún, ni se asemejan a gente decente.

Le pido a Dios perdón por nuestras faltas- Háganlo ustedes también.

Segundo Jutba

¡Siervos de Al-lah! Los embriagantes y estupefacientes encierran graves peligros en la religión de la persona. Estos se representan en las palabras de Al-lah: {Satanás sólo pretende sembrar entre vosotros la enemistad y el odio, valiéndose del vino y de los juegos de azar, y apartaros del recuerdo de Al-lah y la oración. ¿Acaso no vais a absteneros?} [Corán 5:91]

Los embriagantes impiden a la gente la práctica correcta del rezo (As-Salah) que es la columna de la adoración; también, impiden a la persona recordar constantemente a Al-lah (Adh-Dhikr) y ahuyentan la compañía de los ángeles.

Al Bazzar citó un Hadiz de Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, que dice: “Los ángeles no se acercan a un ebrio”. Y si los ángeles evitan a una persona, esta queda en compañía de los demonios y se alegra de la compañía de estos. Todo adicto a estas sustancias embriagantes presenta síntomas de pereza ante los ritos de adoración, distracción de toda obra de bien y amor a lo ilícito, pues su corazón ya ha sido contaminado con estas sustancias y su adoración irá decreciendo, mientras que su vida se irá consumiendo.

¡Siervos de Al-lah! Entre los daños de los embriagantes a la salud está la destrucción de las células del cerebro, provocando sopor, mareo y pérdida de conciencia. También, provoca debilidad en el pulso, tensión nerviosa, parálisis temporal en las extremidades, fallos circulatorios, paranoia y estrés. Le sobrevienen temores exagerados e infundados, además de que interiormente teme las consecuencias espirituales y materiales de su adicción.

El adicto a estas sustancias está desprovisto de virtud y padece todo defecto. ¡Cuántos crímenes se han cometido bajo el efecto de los narcóticos en todas sus formas! ¡Cuántos pecados y abominaciones surgen cuando la razón abandona a la persona! ¡Cuántas veces se ha vejado el honor y dignidad de las personas bajo sus efectos! ¡Cuántos accidentes de tráfico y cuántas agresiones a personas inocentes se han dado bajo el efecto de estas sustancias!

¡Siervos de Al-lah! Los inicuos no dan respiro alguno a los creyentes; han dispuesto estas sustancias malditas en formas y tamaños de fácil transporte y acceso hasta para los niños. En especial afectan a los jóvenes de nuestra sociedad. ¡Cuántos no han terminado en clínicas mentales! ¡Cuántos no han terminado en las cárceles!

A los padres les advierto que tienen también un papel de vital importancia en este asunto. Sus hijos son el blanco de siniestros planes, así es que deben protegerlos y observarlos. Deben esforzarse en protegerlos y rogar a Al-lah por ellos con fe y sinceridad, para que estén a salvo de este mal.

La cooperación es la única salida y salvación de este mal destructivo. Estas nuestras palabras las pronunciamos sólo con el fin de informar, anticipar y prevenir. Los perversos e inicuos están presurosos para acabar con todo bien y lo están haciendo a través de la gente joven. Aquellos a quienes los padres deben educar en la rectitud y la decencia, y alejarlos de todo mal y pecado, en respuesta al llamado de nuestro Creador: {¡Oh, creyentes! Guardaos a vosotros mismos y a vuestras familias del Fuego, cuyo combustible serán los hombres y las piedras, y en el que habrá Ángeles violentos y severos que no desobedecen a Al-lah en lo que les ordena, sino que ejecutan cabalmente Sus órdenes.} [Corán 66:7]

Por Al-lah, pido que seamos como Al-lah desea que seamos, cumpliendo con todos nuestros deberes como Al-lah pide de nosotros, tal y como dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Cada uno de vosotros es pastor y es responsable de un rebaño”.

Pido a cada persona que teme a su Señor y ama a su país, que colabore en la lucha contra el consumo de drogas a través de la denuncia y la información importante a la policía antinarcóticos. Al-lah dijo en el Corán: {Ayudaos unos a otros a obrar el bien y apartarse del mal, y no cooperéis en el pecado y la trasgresión. Y temed a Al-lah; por cierto que Al-lah es severo en el castigo.} [Corán 5:3]; así pues, todos debemos colaborar y defender a nuestras familias, hijos y sociedades del consumo de estas sustancias tan maléficas. Al-lah responde a todas las plegarias y las escucha todas.

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios se lo ordena: “Ciertamente Al-lah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.” [Corán 33:56]

¡Oh Al-lah! Me refugio en Ti de desviarme o ser desviado, de equivocarme o de que me precipite en el error, de oprimir y ser oprimido, de ser ignorante o que sean ignorantes conmigo.

¡Oh Al-lah! Tú eres el Soberano, no existe dios excepto Tú. Tú eres mi Señor y yo soy tu siervo. He sido injusto con mi alma, reconozco mis pecados, perdona todas mis culpas, y mis faltas porque nadie perdona los pecados sino Tú. Guíame hacia los mejores modales, no guía a ellos sino Tú. Aleja de mí las malas obras, no las aleja sino Tú.

¡Oh Al-lah! Perdóname tanto los pecados que cometí como lo que dejé de hacer, y aquellos que haya cometido en secreto y públicamente, y lo que haya malgastado, como también de aquellas cosas que Tú bien sabes de mí.