El buen consejo y la fidelidad

Resumen del tema

El consejo es la base de la religión y su cuerpo. La religión es el consejo. Los consejos son de Allah, su Libro, su Mensajero, los imanes y los musulmanes. El siervo completa su religión cuando aconseja a los demás, pero si alguien da un consejo incompleto, también deja su religión incompleta, la corta. El musulmán debe procurar la sinceridad en sus consejos aclarando la verdad sin miramiento a alguien, porque es su cargo ante Allah.

Primer Jutba

Alabado sea Al-lah, Quien colma de bendiciones a Sus siervos y aparta de ellos muchas de las desgracias por Su misericordia. Le alabamos como corresponde a la majestuosidad de Su rostro y la grandiosidad de Su poderío. Atestiguo que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah, Único, sin asociados. Sus promesas son inalterables, cuando Él decide algo nadie lo puede impedir, y Él es rápido en ajustar cuentas. Alabado sea Al-lah quien ordenó la Amana, la fidelidad y el Nasiha, el buen consejo. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; el líder de los creyentes, el ejemplo de los justos y el mejor de los educadores. ¡Al-lah! Bendice a Muhammad, a su familia, a sus compañeros y a todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

¡Musulmanes! El tema que nos ocupa hoy es trascendental para el creyente. Es tan importante que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, lo describió como si fuera la religión misma y que fue el proceder de todos los profetas y mensajeros, la paz sea con ellos. Se trata, pues, del buen consejo.

El buen consejo, que en árabe se denomina Nasiha, es cuando alguien aconseja a otra persona con un sincero deseo de beneficiarla.

El buen consejo es el cimiento del Islam y su columna. Por eso, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “La religión es el buen consejo, la religión es el buen consejo, la religión es el buen consejo”; los oyentes dijeron: “¿Con respecto a qué, Mensajero de Al-lah?” Dijo: “A Al-lah, a Su Libro, a Su Mensajero, a los líderes de los musulmanes y a la gente común”.

La persona que aconseja en estos asuntos pues ha perfeccionado su religión. Y si es negligente, su religión se ve disminuida según su grado de descuido.

El buen consejo para con Al-lah es la sinceridad en nuestra fe en Él, la sinceridad al procurar Su complacencia. De esta manera, el ser humano debe convertirse en un siervo de Al-lah de verdad, complacido con Su designio, satisfecho con Su gracia, cumpliendo con Sus mandamientos y evitando Sus prohibiciones. Todo esto debe hacerse con sinceridad, sin procurar las apariencias ni los elogios.

El buen consejo para con el Corán consiste en recitarlo, cumplir sus mandamientos y evitar incurrir en sus prohibiciones, acreditar sus relatos y defenderlo de los ataques de los incrédulos y los negadores de su procedencia. Se debe tener fe en que es la palabra de Al-lah, que se la transmitió al ángel Gabriel, la paz sea con él, y que este la hizo llegar al corazón del Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él.

En cuanto al buen consejo para con el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, pues consiste en quererlo y seguirlo en sus mandatos, interior y exteriormente, defenderlo vivo o muerto, priorizar su palabra y su guía por sobre las palabras y guía de los demás.

El buen consejo para con los líderes de los musulmanes consiste en obedecerlos fielmente y aconsejarles lo que es bueno para la nación islámica y los musulmanes en esta vida y la otra, ayudarlos en la implementación de todo esto. Se debe acreditar que ellos son líderes sinceros de los musulmanes y que debemos obedecerlos en lo lícito; pues, si no lo hacemos, será un engaño y traición de nuestra parte, y sobrevendrá la inestabilidad, el conflicto y la falta de gobierno. Por esto mismo es que el Sagrado Corán y la Sunna nos presentan textos donde se nos manda obedecer a nuestras autoridades, y se nos explica que eso es el buen consejo para con ellos, que perfecciona nuestra práctica religiosa. Al-lah dice en el Sagrado Corán: {¡Oh, creyentes! Obedeced a Al-lah, obedeced al Mensajero y a aquellos de vosotros que tengan autoridad y conocimiento.} [Corán 4:59]

En cuanto al buen consejo para con la gente común, pues consiste en desearles lo que deseas para ti mismo. En abrirles las puertas del bien y animarlos a practicarlo, y cerrarles las puertas al mal y advertirles de incurrir en ello, que intercambies con los creyentes el cariño y la fraternidad, que divulgues sus virtudes y cubras sus faltas, que los asistas como opresores u oprimidos. Al opresor se lo asiste impidiéndole oprimir a los demás, y al oprimido se lo asiste quitándole de encima la opresión.

De todo lo mencionado, se hace evidente, ¡siervos de Al-lah!, que el buen consejo abarca toda la religión, con sus fundamentos y detalles, los derechos de Al-lah y los de Sus siervos. ¿Cómo va a dar un buen consejo quien transgrede los derechos de Al-lah y Sus prohibiciones?

El que va a dar un buen consejo debe cumplir con las siguientes condiciones:

Primero: El buen consejo debe ser por Al-lah sinceramente, no por vanidad ni por ganar alguna reputación. Pues toda obra de bien que no se hace así no será aceptada por Al-lah. Al-lah dice en Su libro: {Y se les había ordenado [en sus legislaciones] que adoraran a Al-lah con sinceridad, fuesen monoteístas…} [Corán 98:5]

Segundo: Debe tener conocimiento sobre lo que está aconsejando, pues la valoración y juicio sobre algo deriva del conocimiento que tengamos de ello.

Tercero: Que sea leal. Al-lah nos informa que dijo el Profeta Hud, la paz sea con él: {Os transmito el Mensaje de mi Señor, y soy para vosotros un consejero leal.} [Corán7:68]

Cuarto: Que el consejo sea en privado, para el gobernante y el gobernado. Si no se puede encontrar la ocasión propicia para dar el consejo en privado, pues no habrá problema si se hace en público, en especial ante transgresiones a la Shari’ah que sean de conocimiento y consenso público.

Quinto: No es requisito que el consejero sea más sabio ni más capaz ni más probo ni más devoto que el aconsejado. El Imam Abu Is-haq Al ‘Ilzi le dijo, en la introducción de un consejo que le escribió, al Imam Ibn Al Yawzi: “Si los de poco conocimiento no llaman la atención a los de mucho conocimiento, colapsaría la prescripción del bien (Amr Bil Ma’ruf) entre la gente y nos convertiríamos en seres similares a los israelíes, pues Al-lah dijo de ellos: {No se censuraban unos a otros los pecados que cometían. ¡Qué mal es lo que hacían!} [Corán 5:79] Así pues, todo el que esté capacitado debe aconsejar: el de menos condiciones al de más condiciones, el corrupto a la autoridad, con las consideraciones debidas al conocimiento de la autoridad”.

Los califas bien guiados y los imames se alegraban y complacían ante un buen consejo. Solían elogiar a quien se los daba y no se ponían soberbios para aceptarlo. El Califa Abu Baker, que Al-lah esté complacido con él, dijo al respecto: “No hay bien alguno en nosotros si no lo aceptamos, ni bien alguno en vosotros si no lo decís”. Y dijo el Califa ‘Umar, que Al-lah esté complacido con él: “Que Al-lah tenga en Su misericordia a un hombre que me haga notar mis faltas”, y sobre esta senda siguieron las autoridades de nuestros ancestros piadosos.

Le pido a Dios perdón por nuestras faltas. Háganlo ustedes también.

Segundo Jutba

Al Amana es una gran responsabilidad y un peso terrible, excepto para aquellos a los que Al-lah les facilitó llevarlo. Al-lah dice: {Ciertamente, propusimos concederle el Mensaje (de cumplir con el Islam) a los cielos, la Tierra y las montañas, y se rehusaron a cargar con él, y sintieron temor de ello. El hombre cargó con él; en verdad, él es injusto consigo mismo e ignorante.} [Corán 33:72]

Al Amana es una palabra árabe que hace referencia a la lealtad y la fidelidad del ser humano para con Al-lah; al compromiso de cumplir con Sus derechos y Su adoración a cabalidad de la forma que Él lo prescribió, dirigiendo sinceramente la adoración exclusivamente a Al-lah. También, hace referencia este término a la lealtad para con las personas, de darles sus derechos a cabalidad, de la misma manera que nos gusta que la gente nos dé nuestros derechos a cabalidad.

Al-lah nos ordenó entregar las encomiendas bajo nuestra responsabilidad fielmente a sus dueños, y también nos ordenó juzgar entre la gente con justicia. Estas dos cosas son pilares fundamentales de Al Amana.

Al Amana no se limita a entregar los bienes a sus justos beneficiarios y nada más. Al Amana abarca todo el horizonte de vida del ser humano. Es el árbol que brota del Tawhid (monoteísmo) y es el fruto mismo de la fe en Dios. Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Al Amana descendió enraizándose en los corazones de los hombres. Luego supieron del Corán y luego supieron de la Sunnah”; y dijo: “La gente es como los camellos comunes, difícilmente encontrarás uno entre cien que sirva como montura confiable”.

Al Amana implica la implementación de la Shari’ah de Al-lah en la intimidad del alma y en la vida diaria de la gente. {Aquellos que, si los afianzamos en la tierra, practican la oración prescrita, pagan el Zakah, ordenan el bien y prohíben el mal. Y en Al-lah vuelven todos los asuntos.} [Corán 22:41] El rezo (Salat) es una Amana que, si el hombre no la respeta, es más probable que no respete las demás responsabilidades que tiene.

La limosna de Az-Zakah es también una Amana que se debe cumplir fielmente, y por la cual combatió el Califa Abu Baker a la gente que se rehusaba a pagarla a los necesitados, y los llamó incluso “apóstatas”.

El ayuno también es parte de Al Amana, pues el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “En el día en que estéis ayunando evitad la corrupción y la maledicencia; y si alguien os acosa u os combate, decidle: ‘Soy un hombre que está ayunando’”.

Así también el Hayy es una Amana, y la divulgación del Islam es una Amana. Al Amana es recordar permanentemente a Al-lah y la fidelidad con el Profeta, sallallaahu ‘alaihi wa Sallam, hasta el último de nuestros días. Heraclio, emperador bizantino, preguntó a Abu Sufian, que Al-lah esté complacido con él, acerca del Profeta, para saber su él era un verdadero enviado de Dios: “¿Y alguno de sus compañeros abandonó su fe renegando contra la adoración?” y Abu Sufian le dijo que no. Entonces Heraclio le dijo: “Así es cuando la fe se entremezcla con las fibras más íntimas del corazón”.

Al Amana implica además ser cariñoso con los padres, administrar fielmente los bienes de la gente y proteger su honra y religión, alejar nuestras vistas y oídos del pecado y contener nuestros corazones del mismo: {Por cierto que seréis interrogados en qué habéis utilizado el oído, la vista y el corazón.} [Corán 17:36], y contener nuestras lenguas lejos de las faltas. Dijo el Profeta, sallallaahu ‘alaihi wa Sallam: “¿Y qué hace que la gente caiga de trompa en el Infierno sino las cosechas de sus lenguas?” Si analizamos a los tres que serán lanzados primero al fuego del Infierno para avivarlo, veremos que son personas que traicionaron su Amana: El recitador del Corán, que “recitaba el Corán para que digan: es un gran recitador”; el que daba limosnas, que “daba limosnas para que digan: da mucha limosna”; y el Muyahid (combatiente por la causa de Al-lah), que “luchaba para que digan: Que valiente Muyahid”. Sucede que el que aparenta, en su hipocresía, no hace las buenas obras por Al-lah ni pensando en Su complacencia, sino que “se olvidan de Al-lah y Al-lah les hace olvidar sus almas”, y por eso la traición es una señal de la hipocresía: “Cuando promete, no cumple; cuando se le confía algo, traiciona la confianza; y si se compromete con algo, falta a su palabra”.

Cuando la gente del Yemen se presentó ante el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y le pidió que les mandara a alguien que les enseñara la Sunna y el Islam, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, tomó de la mano a Abu ‘Ubaidah y dijo: “Este es el más fiel de esta nación”, y cuando la gente de Nayrán le solicitó que les enviara a alguien fiel, les dijo: “Les enviaré a alguien fiel de verdad, un fiel verdaderamente fiel”.

Al Amana también implica cumplir con los derechos de los musulmanes, satisfacer las necesidades de los pobres, estar ahí para ayudar a los necesitados. Esa era una de las características del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, tal y como lo describió Waraqa ibn Mawfal: “¡No, por Al-lah! El no te humillará pues tú mantienes los lazos familiares, alimentas a los pobres y ayudas a los que procuran sus derechos”. Y dijo ‘A’ishah: “Sus modales eran el Corán”.

Otra implicación de Al Amana es cumplir con las responsabilidades que nos prescriben el Corán y la Sunna, y detenernos ante los límites que nos imponen. Una de las formas de traicionar Al Amana para con Al-lah y Su Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, es cuando se insulta a los Sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y en especial a los dos Sheijes de los Sahabah, Abu Baker y ‘Umar, que Al-lah esté complacido con ellos, siendo que el Corán nos establece claramente que Al-lah Está complacido con ellos y el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “¡No insultéis a mis Sahabah!”

Al Amana también implica la imparcialidad y la equidad, sin desmerecer a la gente ni exagerar en su consideración. Al-lah dijo: {¡Oh, creyentes! Sed realmente equitativos cuando deis testimonio por Al-lah, aunque sea en contra de vosotros mismos, de vuestros padres o parientes cercanos, sea [el acusado] rico o pobre, Al-lah está por encima de ellos. No sigáis las pasiones ni seáis injustos. Si dais falso testimonio o rechazáis prestar testimonio [ocultando la verdad] sabed que Al-lah está bien informado de cuanto hacéis.} [Corán 4:135]

Al Amana es dar testimonio por Al-lah, aconsejar a la gente y aclarar la verdad; es evitar todo alegato falso, pues el que aparenta gozar de lo que no tiene es como quien da un falso testimonio.

Teman a Al-lah, siervos de Al-lah. Aconséjense unos a otros con sinceridad, pues la religión es el buen consejo. Y sepan que Al-lah los interrogará sobre las responsabilidades que les encomendó en un día en que {… de nada servirá la riqueza ni los hijos. Y sólo estará a salvo quien tenga el corazón exento de idolatría.} [Corán 26:88-89]

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios se los ordena: {Ciertamente Al-lah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.} [Corán 33:56].

¡Oh Señor! Ayúdame a recordarte, agradecerte y adorarte de la mejor manera

¡Oh Señor! Nadie puede prohibir que proveas a alguien, así como nadie puede dar si Tú lo impides, y no hay bondad que pueda beneficiar, porque Tuya es la bondad. Oh Al-lah enriquécenos, líbranos de la necesidad y haznos de los que gastan sus bienes por Tu causa y agrado.

¡Oh Al-lah! Toda la gracia que poseo o posea cualquier otro de la creación, proviene de Ti, Único, sin asociados; para Ti es la alabanza y el agradecimiento. Guarda y cuida de mi familia y bienes, pues Tú eres el Único que puede asegurar la salud, el bienestar y la felicidad.