La buena compañía

Resumen del tema

Educar al musulmán en valores y virtudes islámicos.Prevenir sobre las malas compañías e instar a tener sólo amigos de buen comportamiento.Resaltar la importancia que tiene estar atentos a las compañías de los hijos y las hijas.

Primer Jutba

Alabado sea Al-lah, Quien colma de bendiciones a Sus siervos y aparta de ellos muchas de las desgracias por Su misericordia. Le alabamos como corresponde a la majestuosidad de Su rostro y la grandiosidad de Su poderío. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Al-lah, Único, sin asociados. Sus promesas son inalterables, cuando Él decide algo nadie lo puede impedir, y Él es rápido en ajustar cuentas. Alabado sea Al-lah quien ha hecho manifiesto el Bien y el Mal, alabado sea Al-lah, quien nos guía a buscar la mejor compañía, la compañía de los piadosos y los justos. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; el líder de los creyentes, el ejemplo de los justos y el mejor de los educadores. ¡Al-lah! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

El Islam es la religión que concuerda perfectamente con la naturaleza del ser humano, pero además, ha sido preestablecida por Al-lah dentro de cada uno de nosotros como algo innato, a esto se refiere el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, cuando dijo, en el Hadiz registrado por Bujari y Muslim: “Todo recién nacido nace en estado de Fitrah (tendencia natural a adorar a un solo Dios), y son sus padres los que lo hacen judío, cristiano o idólatra”.

El entorno y la compañía que rodea a una persona es sumamente importante, esto se destaca no sólo en el Hadiz mencionado anteriormente, sino en el hecho de que Al-lah, Todopoderoso, decretó crear una compañera para Adán, así que hizo a Eva, la paz sea con ambos, para que encontrara paz y tranquilidad, dice en el Corán: {Él es Quien os creó a partir de un solo ser [Adán], y del cual hizo surgir a su esposa [Eva] para que encontrase en ella sosiego}. [Corán 7:189] Así mismo, el Islam estableció una serie de preceptos en los que se busca que los musulmanes se reúnan y acompañen. Podemos destacar las oraciones diarias, las cuales deben realizarse en congregación, toda vez que sea posible; también, este es uno de los objetivos de la oración semanal del día viernes (Salatul Yumu’ah) y la oración de los dos Eid (fiestas islámicas). Y esta es una de las razones por las que el Mensajero de Al-lah pensó en quemar las casas de aquellos que se negaran a cumplir con la oración en congregación sin tener excusa alguna para ello, pues se preocupaba por generar y establecer un ambiente propicio para que todos los musulmanes crecieran en la fe y el buen comportamiento. Abu Hurairah relató: “El Mensajero de Al-lah dijo: ‘Ciertamente las oraciones más pesadas para los hipócritas son las oraciones de la noche y la del alba, si supieran lo que hay en ellas (de bendiciones) irían aunque fuese gateando. He pensado ordenar que comience la oración, luego ordenarle a un hombre que la dirija, y luego iría con alguna gente con atados de leña a lo de aquellos que no asistieron a la oración y les quemaría las casas con fuego’”. [Bujari y Muslim] El mismo motivo lo hizo establecer que cuando una persona viaje vaya siempre acompañado, cuando se pueda por su puesto, y llamó demonio a quien pudiendo viajar acompañado prefiere hacerlo solo.

Así que vemos que uno de los principios básicos del Islam es que el musulmán busque estar acompañado por gente buena, que le recuerde el buen camino cuando se esté extraviando, que lo prevenga cuando se descuide y que le enseñe cuando ignore algo.

Para asegurarnos una compañía confiable y buena, con las características que mencionamos con anterioridad, es que Al-lah decretó que la preferencia en este asunto y la fidelidad fuera para Su religión, Su Profeta y los creyentes, dice Al-lah: {Vuestros aliados son sólo Al-lah, Su Mensajero y los creyentes que hacen la oración prescrita, pagan el Zakat y se inclinan [en la oración]. Y quienes tomen por aliados a Al-lah, a Su Mensajero y a los creyentes, [sepan que] quienes están con Al-lah serán los vencedores} [Corán 5: 55-56]; y dijo también: {No verás a aquellos que creen en Al-lah y el Día del Juicio amar [y aliarse] a quienes combaten a Al-lah y a Su Mensajero, aún cuando éstos sean sus propios padres, hijos, hermanos o parientes.} [Corán 58: 22]

Estas aleyas no pretenden generar odio en contra de los no musulmanes o desprecio hacia ellos, nada de eso; pues los versículos explican claramente que si ocurre un corte de relaciones, es debido a la hostilidad contra Al-lah, Su Profeta y los creyentes, principalmente, el deseo constante de querer hacer desistir a los musulmanes de su fe de parte de algunos, esto lo aclara la aleya en la que Al-lah dice de Su Profeta Abraham: {Por cierto que tenéis un buen ejemplo en Abraham y los [creyentes] que le siguieron, cuando dijeron a su pueblo: No tenemos nada que ver con vosotros, y no somos responsables de lo que adoráis en vez de Al-lah. Renegamos de vosotros, y os declaramos la enemistad para siempre mientras no creáis en Al-lah solamente.} [Corán 60:4]

Una persona cuerda busca por todos los medios huir de las malas compañías, las cuales los quieren llevar por el camino de la perdición, dice Al-lah: {El inicuo morderá sus propias manos [lamentándose] y dirá: ¡Ojalá hubiera seguido el camino del Mensajero! ¡Ay de mí! ¡Ojalá no hubiera tomado por amigo a quien me apartó de la Verdad! Pues me alejó del Mensaje luego que éste me fue transmitido. Ciertamente Satanás traiciona al hombre.} [Corán 25: 27-29] En la exegesis de estas aleyas, los comentaristas mencionan que fueron reveladas en referencia a ‘Uqbah Ibn Abi Mu’it, este es el inicuo, y Umaiah Ibn Jalaf, quien lo apartó del camino de la verdad. Pero como todo el Corán, sus enseñanzas son generales para todos los musulmanes en todos los tiempos.

En su deseo de aclarar lo importante que es rodearse de buenas compañías y alejarse de las malas, el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, nos dio el más grande ejemplo de todos, dijo, según lo relató Abu Musa, que Al-lah esté complacido con él: “La diferencia entre la buena compañía y la mala compañía es como estar con el que porta almizcle o con el que sopla el fuelle (del herrero). El que posee almizcle, te lo puede regalar, o se lo puedes comprar o te quedará su buen olor. En cambio, el que sopla el fuelle, o bien quema tus ropas o te quedará impregnado su mal olor”. [Bujari y Muslim]

Le pido a Dios perdón por nuestras faltas- Háganlo ustedes también.

Segundo Jutba

Hermanos y hermanas en el Islam, no hay duda alguna de los grandes beneficios que implica para el individuo y la sociedad el rodearse de buenas compañías, primero que todo, porque ellas transforman al individuo haciéndolo bueno y benefactor, y con individuos así toda la sociedad cambia para bien, haciéndose merecedora de las bendiciones que Al-lah ha dispuesto para todas aquellas sociedades que establezcan el bien y prohíban el mal, dice Al-lah: {Y si los habitantes de las ciudades [a las que les enviamos Nuestros Mensajeros] hubieran creído y no hubieran persistido en su incredulidad, habríamos abierto para ellos las bendiciones del cielo y de la tierra; pero desmintieron [Nuestros signos] y les castigamos por lo que habían cometido.} [Corán 7:96]

La recompensa de la buena compañía es ni más ni menos que el Paraíso, dice Al-lah: {Por cierto que quienes hayan creído y obrado rectamente tendrán como morada los jardines del Paraíso} [Corán 18: 107], {Purificaremos sus corazones del rencor que hubiere habido entre ellos. Vivirán [en el Paraíso] donde corren los ríos, y dirán [en agradecimiento]: ¡Alabado sea Al-lah! Quien nos guió [agraciándonos con la fe y recompensándonos con el Paraíso] y no hubiéramos podido en- caminarnos de no haber sido por Él; y ciertamente la promesa con la que vinieron los Mensajeros de nuestro Señor era verdad. Se les dirá [como bienvenida]: Éste es el Paraíso que habéis heredado [en recompensa] por vuestras obras} [Corán 7: 43], y: {Y purificaremos sus corazones de todo rencor. Serán todos como hermanos, y se sentarán unos enfrente de otros. Allí no volverán a sufrir, y vivirán eternamente.} [Corán 15: 47-48]

Los Salaf (nuestros predecesores justos, piadosos y virtuosos en el Islam) fueron las personas más preocupadas por hacerse de la compañía de gente que les llevara por el camino del bien, siguiendo las enseñanzas de su maestro, el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam. En el Bujari encontramos una historia muy especial y particular que nos señala la importancia de tener personas a nuestro alrededor que nos den consejos y llamen la atención cuando nos vean que estamos fallando en algo; Abu Yuhaifah relató que el Mensajero de Al-lah hermanó entre Salman y Abu Darda’. En una ocasión, Salman fue de visita a donde Abu Darda’ y se encontró a su esposa triste y aburrida, le dijo: “¿Qué te pasa?”, le respondió: “Tu hermano Abu Darda’ está totalmente ajeno a los placeres de esta vida”. Así que cuando llegó Abu Darda’, que estaba ayunando, le dijo: “Si no comes yo no como”, entonces rompió su ayuno voluntario y comió. Al llegar la noche se disponía a pasarla en vigilia para orar, Salman le pidió que durmiera y así lo hizo. A las pocas horas se levantó para rezar, y nuevamente le pidió que durmiera, y volvió a dormir. Luego, cuando entró el último tercio de la noche, Salman lo despertó y le dijo: “Ahora sí, levántate y ora”, los dos rezaron. Al terminar, Salman le dijo: “Tienes obligaciones para con tu Señor, pero también para contigo mismo y para con tu familia, así que cumple con todos ellos”. Este suceso le fue comentado al Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, y él dijo: “Salman tiene toda la razón”. Qué gran ejemplo tenemos en este relato sobre la forma en que se recomendaban el bien entre sí.

De igual forma, en la historia quedó registrada la influencia nefasta y devastadora que tienen las malas compañías, en el Bujari también encontramos el relato de los últimos momentos de Abu Talib, el tío del Profeta Muhammad. Cuando estaba a punto de morir, su noble sobrino fue a verlo, encontró en su habitación a Abu Yahl (el más grande enemigo del Profeta) y a ‘Abdul-lah Ibn Al Muguirah. Al verlo en sus últimos alientos, el Mensajero de Al-lah le dijo: “Tío di La ilaha il-lal-lah (nada ni nadie merece adoración sino Al-lah), una frase con la que podré pedir a Al-lah misericordia para ti el Día del Juicio”. Abu Yahl le dijo: “¿Vas a rechazar y a abandonar todas las creencias y costumbres de tu padre ‘Abdul Muttalib?”. El Profeta seguía insistiéndole, pero estos dos demonios seguían presionándolo para que se negara a responder a su sobrino. Así, las últimas palabras que pronunció fueron: “Muero bajo las creencias y costumbres de ‘Abdul Muttalib”, rechazando por completo la invitación a la salvación que le hacía el Profeta, quien dijo: “Pediré perdón por ti”; sin embargo, Al-lah reveló la prohibición de hacerlo: {No corresponde que el Profeta ni los creyentes pidan perdón por los idólatras, aunque se trate de sus parientes, después de que se evidenció que ellos serán castigados en el Infierno} [Corán 9:113], y sobre Abu Talib dijo: {Por cierto que tú [¡Oh, Muhammad!] no puedes guiar a quien amas, sino que Al-lah guía a quien Él quiere. Él sabe quiénes seguirán la guía.} [Corán 28:56]

Cada uno de nosotros debe atender a todo lo que hemos hablado con anterioridad, para cuidarse de las malas compañías y buscar las que le benefician; pero además, debe estar muy atento del ambiente en el que se mueven quienes están bajo su responsabilidad, sus familias e hijos. Debe conocer la clase de amigos que les acompañan y la influencia que estos tienen en sus comportamientos, recuerden que es una responsabilidad por la cual seremos preguntados el Día del Juicio, y el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Todos son pastores y todos son responsables por su rebaño”, y: “Al-lah le prohibirá el Paraíso a una persona que traicionó la responsabilidad que Al-lah depositó en él de cuidar de quienes estaban bajo su tutela”. Así que no descuidemos nuestra obligación hacia ellos, pues no solamente se sufrirá en la otra vida por ser negligentes, sino que en esta vida también, ¿o es que un padre o una madre que ven a su hijo sumido en el alcohol, la droga u otro vicio destructivo, o a su hija que quedó embarazada siendo adolescente y sin haberse casado, están muy contentos con ello y no sienten remordimiento por no haberles brindado más atención antes de que cayeran en esto?

La solución está al alcance de todos, en vez de pensar que al ofrecer todo lo que los hijos necesitan en la parte material, debemos de igual forma, incluso más, preocuparnos por su estabilidad emocional, velar por su fe y por crearles un ambiente propicio donde puedan adquirir todas las buenas costumbres y comportamientos que el Islam ha establecido.

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios se lo ordena: {Ciertamente Al-lah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.} [Corán 33:56]

¡Oh Al-lah! Me refugio en Ti de desviarme o ser desviado, de equivocarme o de que me precipite en el error, de oprimir y ser oprimido, de ser ignorante o que sean ignorantes conmigo.

¡Oh Al-lah! Tú eres el Soberano, no existe dios excepto Tú. Tú eres mi Señor y yo soy tu siervo. He sido injusto con mi alma, reconozco mis pecados, perdona todas mis culpas, y mis faltas porque nadie perdona los pecados sino Tú. Guíame hacia los mejores modales, no guía a ellos sino Tú. Aleja de mí las malas obras, no las aleja sino Tú.

¡Oh Al-lah! Perdóname tanto los pecados que cometí como lo que dejé de hacer, y aquellos que haya cometido en secreto y públicamente, y lo que haya malgastado, como también de aquellas cosas que Tú bien sabes de mí.